El 13 de julio de 2024 el presidente Donald Trump sufrió un atentado en contra de su vida, cuando participaba en un mitin al aire libre en Butler, Pensilvania, en donde una bala le rozó la oreja derecha. Con motivo del incidente, en este espacio escribimos -un día después- lo siguiente: “Ayer, cuando Trump se levantó herido -rodeado por los agentes- y cuando debieron apresurarse a llevárselo -aunque ya no hubiera un riesgo aparente- dejaron que Trump volteara a la audiencia y por casi cinco segundos arengara a la gente - "Fight! Fight! Fight!"- para después proceder a retirarlo del escenario”. Argumentamos, en ese entonces, que los agentes del Servicio Secreto debieron haber -si era necesario- arrastrado y proteger al mandatario para no exponerlo a una nueva agresión, y fue por ello que nos preguntamos, “En el atentado, ¿falló el servicio secreto?”Hoy -casi dos años después-, cuando el sábado por la noche se intentaba un nuevo supuesto nuevo atentado -aún no se conocen oficialmente las intenciones del californiano Cole Allen cuando intentaba ingresar al salón del hotel en donde se encontraba el presidente Trump-, nos volvemos a preguntar, ¿Volvió a fallar el Servicio Secreto?.Y es que si revisamos con detenimiento los videos que han surgido del incidente, nos podemos dar cuenta que, ante lo inesperado de la situación, el mandatario quedó expuesto -aunque rodeado por agentes- por algunos segundos antes de ser evacuado. Se puede observar, como otros funcionarios que estaban cerca de él, como fue el caso del vicepresidente JD Vance, inmediatamente fue evacuado por la parte trasera del escenario. Es obvio que los agentes que rodeaban a Trump esperaban órdenes a través de la comunicación interna y saber cuál era la vía más segura para retirarlo. Sin embargo, Trump esos instantes quedó expuesto, cuando otros atentados, como sucedió aquel 30 de marzo de 1981 cuando John Hinckley atentó a bocajarro en contra del entonces presidente Ronald Regan a la salida del hotel Hilton en Washington, los agentes lo rodearon y lo aventaron violentamente al automóvil presidencial para evitar que fuera blanco de la agresión.El sábado, los agentes debieron haberlo rodeado “herméticamente”, echarlo al suelo al mandatario, y ya con “luz verde” de un perímetro seguro, “arrastrarlo” durante la evacuación. Por eso nos preguntamos, ¿volvió a fallar el servicio secreto?Usted, ¿qué opina?