La filosofía es asunto de alemanes, franceses o anglosajones. En América Latina lo nuestro es la creación literaria: Darío, Vicens, Vargas Llosa... El idioma español es inepto para el pensamiento conceptual y abstracto.Nada más alejado de la verdad. En Iberoamérica, sobre todo a partir del siglo XX, hemos cultivado una tradición filosófica original, variopinta y compleja. Omitiendo el rico pasado precolombino, en México hemos cultivado la filosofía desde el siglo XVI.Durante la época virreinal, floreció una tradición humanista y aristotélico-cristiana: reflexiones teológicas y antropológicas se vertían con tendencias barrocas y modernas. Hoy día, en los circuitos filosóficos internacionales, gracias en parte al auge del feminismo, se presta cada vez mayor atención a Sor Juana Inés de la Cruz, junto a Carlos de Sigüenza y Góngora, la figura central del pensamiento novohispano del XVII.El liberalismo fue dominante en América Latina durante la mayor parte del siglo XIX. También en México: José María Luis Mora, lector de Montesquieu y Constant, fue uno de los mayores pensadores liberales de la época. Nuestra revolución de Independencia, por su parte, recibió el influjo de las ideas de la Ilustración. El pensamiento liberal-ilustrado, la persuasión conservadora y el positivismo (base ideológica del Porfiriato) fueron los desarrollos más importantes de la filosofía mexicana del XIX.El siglo XX es el siglo de la profesionalización, madurez y expansión de la filosofía en México. Gracias, en buena medida, a la benéfica influencia del exilio intelectual español, a las universidades e instituciones culturales mexicanas y al talento, tenacidad y rigor de los propios pensadores, nuestro siglo XX fue pletórico en creaciones, figuras y textos filosóficos de las más diversas orientaciones y tendencias.Sin mencionar el espectacular desarrollo de las ciencias sociales y la teoría política, el siglo XX mexicano en filosofía ha dado enormes frutos: desde una apropiación del existencialismo, el vitalismo o la fenomenología europeas, discusiones sobre “lo mexicano”, trabajos académicos sobre filosofía antigua, hasta diversas formas de marxismo y discusiones técnicas de filosofía analítica y de la ciencia.La filosofía en México no ha sido un mero discurso académico, sino un rico conjunto de ideas que ha estimulado la modernización y el progreso del país. Conocer y revisar críticamente la trayectoria de la filosofía mexicana —en especial, la del siglo XX, como lo han hecho, entre otros, Gabriel Vargas Lozano, Guillermo Hurtado o Mauricio Beuchot— nos haría conscientes de que somos los herederos de un amplio legado intelectual, de grandes maestros y creadores originales. Este legado va de Bartolomé de las Casas, Alonso de la Veracruz, Sor Juana y Clavijero a Leopoldo Zea, Luis Villoro y Carlos Pereyra; de Justo Sierra, Antonio Caso y José Vasconcelos a Samuel Ramos, José Gaos y Emilio Uranga; de Eduardo García Máynez y Antonio Gómez Robledo a Carlos Pereda y Nora Rabotnikof.Frente a su actual crisis civilizatoria, México demanda más y mejor filosofía. Conocer y revisar nuestra tradición es el primer paso para situarnos más lúcidamente en el presente y aportar, desde el plano de las ideas y la crítica, a nuestro desarrollo moral y político.