Cada vez que compartimos nuestra ubicación desde el celular, buscamos una dirección o la ruta hacia algún lugar estamos utilizando el trabajo de una científica brillante: Gladys West. Durante más de 40 años realizó modelos matemáticos para calcular con extremada precisión la forma de la Tierra.Sus investigaciones son el corazón del GPS (Sistema de Posicionamiento Global, por sus siglas en inglés), una de las tecnologías más utilizadas, tanto en la vida cotidiana como la navegación y el transporte, para ubicar cualquier sitio en el mundo.West fue una matemática que logró estudiar y desarrollarse como científica en los años 50, en un contexto de limitaciones raciales y de género. Tras concluir su doctorado ingresó a la Marina de Estados Unidos, como programadora, haciendo, a mano y con mucha paciencia, cálculos y ecuaciones complejas; hasta que llegaron los primeros ordenadores, que fue programando meticulosamente con algoritmos.Su nombre, historia y legado, sin embargo, permanecieron invisibilizados y sin reconocimiento público durante décadas, como suele suceder con el trabajo de mujeres liderando investigaciones de importante trascendencia científica y tecnológica. Pero en la ciencia y la tecnología hay innumerables mujeres que han hecho grandes aportaciones.A nivel internacional podríamos citar a la química Rosalind Franklin quien descubrió la estructura del ADN, sin que se le reconociera inicialmente. En México también hay figuras femeninas con grandes alcances el ámbito tecnológico como Gabriela Salas Cabrera, una ingeniera de Hidalgo, que integró la lengua náhuatl al Traductor de Google, impulsando la inclusión de lenguas indígenas en herramientas de inteligencia artificial. A sus 28 años fue seleccionada por la BBC como una de las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras de 2024. También está la destacada astrobióloga y física Antígona Segura, especializada en la habitabilidad planetaria, detección remota de vida y modelado de atmósferas exoplanetarias.Así como West, hay muchas más mujeres destacando en disciplinas tradicionalmente masculinizadas. Hoy por hoy, mostrarlas como modelos femeninos visibles ayudará a que más niñas y jóvenes encuentren en la ciencia y la tecnología espacio para ellas.West fue la segunda mujer afroamericana contratada en el Campo de Pruebas Navales de Dahlgren, en Virginia, que forma parte de la Marina, donde se jubiló en los años 90. Pero fue hasta el 2018, cuando se reconoció su contribución al incluirla en el Salón de la Fama de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Su nombre volvió a visibilizarse porque falleció el pasado 17 de enero, a los 95 años. Murió la científica que logró ubicar con precisión en dónde estamos en el mundo.