Domingo, 23 de Enero 2022

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Vacunas vs no-vacunas; derechos y civilización

Por: Diego Petersen

Vacunas vs no-vacunas; derechos y civilización

Vacunas vs no-vacunas; derechos y civilización

La negación de la visa a Novak Djokovic para entrar en Australia por falta de vacuna y por lo tanto competir y buscar su décimo triunfo en el torneo de tenis de ese país (el primero de los cuatro Grand Slam del año) trajo de nuevo a la mesa de discusión si se debe o no limitar los derechos de los no vacunados. 

Las restricciones de viaje y el derecho de los países de exigir vacunas a los turistas no es nuevo y es muy anterior a la discusión actual sobre las vacunas de coronavirus. Muchos países de Asia y África exigen desde hace muchos años vacunación contra fiebre amarilla, por protección del visitante, pero sobre todo de la población nativa, y esto nunca fue un tema de discusión en medios ni en redes sociales. Cada país tiene el derecho de proteger a sus ciudadanos como más convenga y exigir a los turistas las normas que crea necesarias.

La salud es un asunto colectivo. Desde el momento que decidimos vivir en comunidad todos somos responsables de todos, aunque no seamos conscientes de ello y vivamos como si no fuera así

A diferencia de otras vacunas, la inmunización contra el COVID-19 se ha convertido en un asunto ideológico y en una verdadera guerra cultural. Lo curioso y novedoso de quienes rechazan la vacuna y la ciencia que la creó es que ahora no lo hacen por motivos religiosos o culturales, sino que acuden a argumentos seudocientíficos para rebatirla. Es decir, no dicen yo no creo en la ciencia y punto, sino que creen que existe “otra ciencia”, con otra lógica y otros datos y siempre citan criterios de autoridad de médicos o científicos cuya credibilidad está construida en el rechazo y la negación de lo autorizado, jamás en métodos experimentales.

En no pocos países el pasaporte de vacunación se convirtió en una forma de restricción a los no vacunados, una especie de visado interno que limita los lugares a donde pueden asistir dependiendo si están o no inmunizados. A través de una lógica de incentivos y castigos, los gobiernos, sobre todo de Occidente, han intentado romper con el rechazo a la vacuna apelando a que las necesidades y los gustos son mayores a las necedades y las convicciones de ocasión.

La salud es un asunto colectivo. Desde el momento que decidimos vivir en comunidad todos somos responsables de todos, aunque no seamos conscientes de ello y vivamos como si no fuera así. Las decisiones y acciones de salubridad más básicas, como lavarnos las manos, usar sanitarios o bañarnos, son parte de una cultura de convivencia con normas sanitarias en bien de todos. Vacunarse, les guste o no a los antivacunas, es una de estas normas, sin importar lo importante, rica o inteligente que sea o se crea una persona. Justamente por eso el rechazo del visado a Djokovic en Australia es un acto civilizatorio. 

diego.petersen@informador.com.mx

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