Sábado, 06 de Junio 2020
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Una salida solidaria y cooperativa

Por: Rubén Martín

Una salida solidaria y cooperativa

Una salida solidaria y cooperativa

Los Abarrotes, una tienda de la colonia Americana, intercambió algunos de sus famosos lonches por una rica pizza del restaurante Italia Mía, de la misma colonia. Muchos negocios están haciendo llamados a sus clientes para no dejarlos solos en estos días aciagos de cuarentena, donde los locales están cerrados o con muy escasa clientela. En Pig´s Pearls, famoso por sus ricas hamburguesas, lanzaron los “certificados de regalo” bajo el lema de “salvemos restaurantes locales”.

En el Cauca, en Colombia, las comunidades rurales están llamando a trueque entre los pueblos rurales y las ciudades para el intercambio de productos: papa, plátano y yuca del campo por aceite, sal o productos de aseo: “¡Trueke (sic) para el bien comer y para el bien vivir de todas y todos!”. 

Iniciativas como estas, con seguridad, se estarán replicando en las próximas semanas por todo el mundo. Estas acciones colectivas de solidaridad y cooperación son no sólo necesarias, sino imprescindibles.

Ahora ya sabemos que la pandemia del coronavirus no será tan letal como la inmensa crisis económica provocada por las medidas de confinamiento decretadas por los gobiernos del mundo.

Millones de personas en el planeta quedarán sin empleo o sin sus pequeños negocios. No habrá rescate estatal alguno que alcance a compensar el tamaño de la tragedia económica y de sobrevivencia que dejará el tsunami de la pandemia. 

Las cosas serán peores en países con alta desigualdad social, como las que produce el capitalismo en México. Aquí incluso el confinamiento no es una posibilidad para la mayoría de la población; 56 por ciento de la población económicamente activa trabajo en la economía informal, que por definición es un trabajo precario, sin prestaciones sociales, sin economías de reserva, pues la mayoría vive al día.

En escenarios como estos, la multiplicación de iniciativas solidarias y cooperativas no sólo son necesarias, sino imprescindibles para salir de la crisis actual que se profundizará en los meses por venir.

Será necesario reforzar estas iniciativas encaminadas a defender los trabajos y comercios locales; con el vecino de la tienda, con el negocio del barrio, la taquería de la colonia, la fonda del mercado, las loncherías, cenadurías, pizzerías de los locales conocidos. Comprar lo menos posible en las grandes tiendas y propiciar respaldar y apoyar a los negocios de los vecinos y familiares.

Pero creo que estas iniciativas solidarias y cooperativas no deben ser temporales y pasada cierta resaca, aspirar a cierta normalidad, volver al consumismo masivo que se impuso como forma de vida en años recientes del capitalismo neoliberal. 

Como he escrito antes en este mismo espacio: no debemos añorar la “normalidad” que teníamos hasta antes de esta pandemia, porque esa “normalidad” está sostenida por un sistema productivo, social y político que es el mismo origen de las crisis que producen enfermedades y pandemias como la que ahora nos sacude.

Es necesario terminar con el sistema productivo extractivo que está acaparando y envenenando tierra con una agricultura industrializada monopolizada por grandes monopolios privados. Debe empujarse la vuelta a la agricultura tradicional y a relaciones campo-ciudad no tóxicas, y expansivas, como ahora existen. 

Por sobre la economía consumista y productivista que solo piensa en la ganancia de los inversores, debe contemplarse una economía cooperativa, y en la socialización de los bienes comunes. Esa economía solidaria y cooperativa, distinta a la individualización de la ganancia será la mejor cura contra la pandemia del capitalismo que ahora nos enferma. 

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