Lunes, 13 de Julio 2020
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Una Alianza que hará todo por seguir unida

Por: Mario Castillo

Una Alianza que hará todo por seguir unida

Una Alianza que hará todo por seguir unida

Rentabilidad. Es la palabra que hoy más se escucha entre los altos mandos de Nissan en su sede central de Yokohama, Japón, mientras la repartición de liderazgos en distintas regiones, mejoras en productos y competitividad, forman parte de los objetivos de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, quienes como socios se pueden olvidar un rato de pensar en el divorcio y forjar una verdadera alianza que les permita seguir una misma estrategia.

Es así, que tras esta contingencia sanitaria el reparto del mundo ha sido denominado por la Alianza como “regiones referencia”, y tendrá a China, Norteamérica y Japón bajo el cobijo de Nissan; Norte de África, Europa, Rusia y Sudamérica, con el liderazgo de Renault; y Mitsubishi estará al frente en Oceanía y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.

El otro reparto, el tecnológico y estratégico, quedaría de la siguiente forma: Renault se encargará del desarrollo de autos conectados con plataformas basadas en Android (Nissan lo hará en China, además de desarrollar la conducción autónoma). También, la marca francesa se centrará en el E-body, el sistema central de la arquitectura electro-electrónica. En cuanto a plataformas estructurales, el segmento de las C-SUV post 2025 será liderado por Nissan, mientras que el segmento B-SUV corre a cargo de Renault. Para América Latina la plataforma de productos B será racionalizada y pasará de tener cuatro variantes a solamente una para Renault y Nissan. Por último, el éxito de plataformas como la CMF-B del Renault Clio y Nissan Juke, se mantienen y ya se vislumbran las nuevas configuraciones llamadas CMF-C/D y CMF-EV, que no es otra cosa que el desarrollo de autos eléctricos denominados e-PowerTrain (ePT).

Por otra parte, el enfoque de Nissan como marca traza un plan estratégico a cuatro años, donde buscan lograr un “crecimiento sostenible, estabilidad financiera y rentabilidad para finales del año fiscal 2023”. Todo esto, basado bajo el esquema anterior y la racionalización, apostando más por una escalada de ventas integral y no por una expansión excesiva. Pero vamos al grano.

De entre las líneas de acción que Nissan dio a conocer esta semana, destaca la producción de 5.4 millones de unidades anuales, con la reducción de productos que pasará de 69 a menos de 55 modelos, pero que al mismo tiempo de esos 55, al menos 12 serán renovados o introducidos en los próximos 18 meses, incluyendo la nueva generación del mítico deportivo Z, del cual pudimos ver algunos renders esta semana, así como la aparición de dos nuevos vehículos eléctricos y cuatro autos e-Power más.

Mientras hay intención de cerrar las plantas de Barcelona e Indonesia, se refuerzan las producciones de autos en Tailandia y México, siendo nuestro país un lugar clave para el nuevo planteamiento de Nissan a futuro y esto es una buena noticia principalmente para quienes trabajan en las fábricas de Aguascalientes, eje central de la marca nipona, y en Cuernavaca.

Con todo lo anterior, estas marcas en conjunto y por separado han aprovechado para replantearse su futuro y sostenibilidad. Mientras Nissan aprovechará su imagen y fortalezas en los mercados más importantes para la Alianza, Renault hará lo suyo en potencializar los mercados donde claramente es referente como el europeo, y no haciendo menos importante a Mitsubishi cuyo reparto se centra también en una región clave y de impacto tanto en Oceanía como en Asia.

Específicamente el Grupo Renault tiene un panorama un tanto más complicado, pues reducirá sus costos fijos en 2 mil millones de euros para los próximos tres años. Habrá ajustes laborales “mediante un diálogo con interlocutores sociales y autoridades locales”, pues habrá desde despidos hasta salidas voluntarias y se prevé que 4,600 puestos de trabajo y 10 mil posiciones en el resto del mundo serán suprimidos. Al igual que Nissan, esta estrategia busca la eficiencia y darle futuro a la marca francesa con un plan que se estima les costará 1.2 mil millones de euros implementarlo. Afectaciones directas en México no se visualizan, pero sí modificará la participación de la firma francesa en China, con el cese de producción de autos para pasajeros con motor de combustión interna.

Así se vislumbra el futuro de una Alianza que hoy es más fuerte unida, que separada, y así lo han entendido los jefes de estos grandes grupos cuyos resultados los estaremos viendo en el próximo lustro.

mario.castillo@informador.com.mx / @MarioCastilloMX
 

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