Domingo, 27 de Septiembre 2020
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Un Rosario de errores

Por: Diego Petersen

Un Rosario de errores

Un Rosario de errores

Al presidente se le atragantan los movimientos de mujeres. No puede con ellas, están fuera de su registro de entendimiento. En su cabeza sólo existe una forma de ser feminista (una muy femenina, que es por ciento muy machista). Antes de la pandemia los movimientos de mujeres se habían convertido en la única oposición real. Lo habían hecho ver su suerte. El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, fue uno de los peores días para el gobierno de López Obrador, pues las mujeres salieron a la calle y evidenciaron las enormes contradicciones de su gobierno en materia de género. En abril nos guardamos todas y todos y bajó la presión hasta esta semana que un grupo de feministas, en demanda de que se cumplan las promesas en la búsqueda de desaparecidos y hartas de la inacción e incapacidad de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, tomó el edificio y puso, una vez más, al gobierno de cabeza.

El error original es el nombramiento de Rosario Piedra Ibarra al frente de la Comisión. Fue una elección cuestionada de origen no sólo por la forma en que se dio en el Senado, sino por esta confusión perversa del presidente de identificar a las víctimas con las instituciones. El único mérito de Piedra Ibarra para dirigir la CNDH es la de ser hermana de una desaparecido e hija de una grandísima luchadora social, pero claramente eso no basta. La institución está paralizada por falta de presupuesto, y la ombudsperson anonadada por su amor al presidente, de cuyo gobierno debería de ser contrapeso.

Las desafortunadas declaraciones del presidente sobre la “vandalización” del cuadro de Madero no hicieron sino hacer más visible el problema de la CNDH y la patética actuación de quien la preside. El error es sólo el primero, lo demás es el rosario de consecuencias. Querían una CNDH a modo, que no estorbara al Ejército, que no acompañara a las víctimas del sector salud, que no reclamara autonomía ni presupuesto. Lo lograron: no se acabaron las violaciones a derechos humanos, como dijo el presidente en su informe, se acabaron a la Comisión.

Nota al margen:

Sobre la columna del día de ayer la Fiscalía del Estado hace algunas precisiones. En honor a un mejor entendimiento y a la búsqueda de la verdad publico aquí la parte esencial del contenido de la carta que me envió el fiscal, Gerardo Octavio Solís. Cito:

“Sobre los procesos que se siguen en contra de los Policías de Investigación señalados por los hechos del 5 de junio es erróneo decir que la Fiscalía es quien lleva tanto la investigación como los juicios, pues es la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción quien lo hace, en cuanto al caso de Raúl Gómez Mireles su salida se debió a una suspensión condicional del proceso, figura jurídica contemplada en el Código Nacional de Procedimientos Penales, no por falta de pruebas.

“Además, cuando se refiere a que la Fiscalía actuó deliberadamente para liberarlos, es importante señalar que la dependencia se ha mantenido al margen, por ello desde el inicio se dio vista a la Fiscalía Anticorrupción y a la Fiscalía General de la República.

“Por último, es importante señalar que en la Fiscalía del Estado se han tomado diferentes medidas que tienen como fin garantizar el correcto actuar de quienes en ella trabajan, así como de eliminar la filtración por parte de grupos del crimen organizado por lo que es erróneo decir que no se ha hecho nada al respecto”.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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