Sábado, 24 de Septiembre 2022

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Tesoro al final del arcoíris

Por: Gabriela Aguilar

Tesoro al final del arcoíris

Tesoro al final del arcoíris

Cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, definitivamente lo es y hay que abrir bien los ojos. Este fin de semana desestabilizó a un importante grupo de personas la noticia del fraude que se escondía detrás de la firma Asesores Jurídicos Profesionales y el fin que tuvo su representante, Luis Oswaldo Espinoza Marín. 

A través de un video difundido en redes sociales, el titular del despacho confesó el fraude que realizó durante años con las inversiones de sus clientes. Afirmaba que cumplió puntualmente con los intereses prometidos hasta que la pandemia, como a muchas empresas, lo afectó al punto de no poder más. Puso en la mesa los nombres de personas que lo amenazaron a él y a su familia, pero él tenía otros planes y en un cateo a su domicilio el pasado sábado, donde recibió a tiros a los oficiales, Espinoza Marín se quitó la vida dejando una nota y un video póstumos. 

Al margen de las protestas por los inversionistas defraudados, al parecer ya no hay quien dé la cara por el patrimonio de al menos 200 personas que hasta ahora han denunciado al despacho; sin embargo, merece la pena considerar cómo fue que trabajó sin que las instituciones federales correspondientes supervisaran las operaciones. Las cifras en el número de inversionistas son escandalosas, se estima que con el paso de los últimos años sumaron varios miles a la fecha. En próximos días las investigaciones darán respuesta al respecto. 

Durante tres décadas la firma de abogados trabajó como una máquina bien aceitada. La dinámica estuvo muy bien pensada. Bastaba con formalizar la estrategia comercial con figuras públicas como políticos, deportistas, actores y conductores de televisión, cumplir a cabalidad con los intereses por sus inversiones y con esa buena experiencia ellos recomendaban a más y más conocidos para aumentar la cartera de clientes. Muchos vimos en sus cuentas personales de redes sociales recomendar el despacho que les “cambió la vida proyectando”. 

Hace cinco años un par de mujeres acudieron a las oficinas de Asesores Jurídicos Profesionales a escuchar la propuesta y me compartieron su testimonio. El relato parecía un oasis: Invertir el patrimonio ya fuera en inmuebles o en capital y los jugosos intereses, que no otorga ninguna institución bancaria, podrían llegar ya fuera con mejores inmuebles o con atractivas cifras para su bolsillo. 

Las mujeres salieron “haciendo números”, pero su sentido común ganó la partida. Tuvieron claro que nadie da nada tan maravilloso por nada. Para ellas implicaba entregar su patrimonio y no estuvieron de acuerdo. En sus propias palabras: “En la primera que se sienten fiscalizados huyen con el dinero”. Era un sinsentido, una pirámide de inversión. 

Para quienes tuvieran la necesidad de vender algún inmueble, el despacho proponía comprarlo, pero en lugar de pagar el valor acordado, sugerían invertir el total y recibir mensualmente un interés imposible de rechazar o bien seguir viviendo ahí pagando una renta. Un gran negocio: compro tu casa, no te entrego el dinero, lo invierto en mi empresa con promesa de interés superior y te cobro una renta. Especulación total. 

Por muy atractivos que resulten los intereses que ofrezcan despachos y cooperativas hay que pensar muy bien en dónde invertir el patrimonio, ya lo vimos con fraudes millonarios dos décadas atrás como el ocurrido con la Caja Popular Puerto Vallarta, que afectó a más de 160 mil inversionistas, con más de tres mil 500 millones en juego; o la Caja Popular de El Sol, que contaba con 52 mil ahorradores y 700 millones desfalcados. Es por ello que definitivamente no hay tesoro al final del arcoíris y una asesoría jurídica o financiera imparcial externa puede hacer la diferencia poniendo en perspectiva el oasis que prometen instituciones de inversión.

puntociego@mail.com

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