Miércoles, 12 de Mayo 2021

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Salir de las pandemias

Por: Luis Ernesto Salomón

Salir de las pandemias

Salir de las pandemias

Cuando inició la pandemia de COVID-19 en el mundo, en México ya vivíamos una de las etapas más violentas de nuestra historia. La muerte y la impunidad se convertían en una sombra de luto que lastima la ilusión del futuro.

A la epidemia de violencia se le aparejó la mayor tragedia de salud pública global de nuestro tiempo con cifras son escalofriantes: más de 211 mil fallecidos por el virus y oficialmente 34 498 vidas sacrificadas por homicidios en 2020. Su azote simultáneo ha impactado la forma de vivir y de pensar de la inmensa mayoría de las personas en nuestro país, aumentando el miedo a la muerte y el temor de ser esa víctima inesperada que nadie quiere ser.

El miedo es el sentimiento imperante que domina y no la rabia como muchos creen. Ese temor reforzado por la frustración de no poder hacer mucho frente a la dimensión de la amenaza, se envuelve en el comportamiento errático frente a las restricciones y ante el desafío de continuar con la vida como si nada sucediera.

Ahora cuando se avanza en la vacunación y en el mundo se vislumbra una ruta que permita la reactivación de lo que podemos llamar la antigua vida ordinaria, nos damos cuenta de la dimensión que significa vencer ese temor para convertirlo en el valor de la esperanza de una vida mejor en el futuro.

Las historias de las que hablamos, los tópicos, el lenguaje que usamos están llenos de negatividad. No se trata de ese pesimismo recurrente del que hablaba Samuel Ramos, ni del sentido impactante de la cinta Los Olvidados, que envuelve en tragedia el devenir con maestría cinematográfica que hace permanecer el dolor después de verla. Pero en las conversaciones se mezcla ese miedo con la tradicional desconfianza y el agudo sentido del humor que nos caracteriza. Como diría algún especialista en la vida social: la narrativa que impera está empapada de rojo y para colmo envuelta en una polarización negativa que busca la descalificación como propósito esencial.

La salida a las pandemias que nos azotan implica cambiar esa visión que Octavio Paz describió magistralmente con respecto a la película de Luis Buñuel cuando al referirse a las sus escenas: “Y el peso de la realidad que nos muestra es de tal modo atroz, que acaba por parecernos imposible, insoportable. Y así es: la realidad es insoportable; y por eso, porque no la soporta, el hombre mata y muere, ama y crea.” Y esa realidad que contiene el valor de la creación y del amor debe reformarse retomando el optimismo.

Para salir de las pandemias no solamente bastarán las medidas formales, la vacunación, la vuelta a clases o la lucha contra el crimen, sino que nos urge reforzar la puerta del sueño, de la ilusión y la esperanza, abrir las ventanas al viento de una visión positiva y renovadora que nos lleve más allá de lo mismo. Impulsar la idea de que no hay una fatalidad o momento eterno que todo lo determine, sino que son el cambio, la crítica y el viento de la razón los que pueden reforzar el motor del sueño, el impulsor del hombre.

La tragedia debe terminar con un triunfo sobre la enfermedad, la violencia y la impunidad con una sociedad más fuerte, optimista y determinada a vivir en libertad. Ese es el destino al que debemos llegar con propuestas innovadoras que revolucionen y agiten esta realidad que oprime para convertirla en una ruta de liberación constructiva. La mejor ruta contra esa insistente narrativa negativa es esa fuerza de la libertad que propone cambios que nos ilusionan y llenan de esperanza. Esas propuestas libres son la verdadera salida de las pandemias.

luisernestosalomon@gmail.com

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