Sábado, 08 de Mayo 2021

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Qué terribles vecinos

Por: Pablo Latapí

Qué terribles vecinos

Qué terribles vecinos

Con todos los pequeños problemas y los desaciertos gubernamentales, es una de las mejores ciudades del país por tamaño, por dinamismo, por espíritu en general de sus habitantes, por clima, por sus eventos, sus equipos de futbol, pero con los peores vecinos que se pudiera uno imaginar. Y vecinos que viven prácticamente entre nosotros, en la misma ciudad.

Nos referimos por supuesto a la que llamamos Gran Guadalajara (esa gigantesca metrópoli que fusiona a por lo menos once municipios), y que comparte vecindad con el Cártel Nueva Generación, con sus ramales, derivados, escisiones y conexos.

Más allá de los delitos del orden común (robos, asaltos, cristalazos) son ellos los que protagonizan las historias de terror que vive la ciudad durante la noche. Baleados, ejecutados y golpeados, la mayoría de ellos jóvenes que andaban muy cerca de esos grupos, y que están pagando algún error por ser consumidores o comerciantes de sus drogas, o son víctimas de los mensajes terroríficos que se envían algunos de esos grupos o subgrupos. Las cifras señalan que la mayoría de esos ejecutados y golpeados, según ha informado la Fiscalía de Jalisco, tienen o tenían cuentas pendientes con la justicia.

Y esos son nuestros vecinos, viven en la misma ciudad, y aunque generalmente cometen sus barbaries en colonias, zonas y brechas de la periferia, recientemente también han saldado cuentas en plazas comerciales y lugares de la ciudad donde jamás hubiésemos imaginado que podría ocurrir algo así.

Viven en la misma ciudad, y aunque generalmente cometen sus barbaries en colonias, zonas y brechas de la periferia, recientemente también han saldado cuentas en plazas comerciales.

El gobernador ha dicho que “se matan entre ellos”, y Diego Petersen vuelve crítico ese comentario al señalar que sí, se matan entre ellos, pero “lo hacen entre nosotros”, y habría que agregar que también lo hacen “enfrente de nosotros”. Esos vecinos nos ponen cada vez en situación de mayor riesgo, hay algunas de sus ejecuciones y balaceras donde ya se han visto afectadas personas que nada tenían que ver con el conflicto.

Recientemente, alguno de estos grupos está modificando sus códigos de comunicación, y en lugar de enviar mensajes a otros grupos matando personas, lo que hacen es “levantarlas”, torturarlas, golpearlas y las liberan vivas, pero les rompen las piernas a golpes, lo que significa un dolor inenarrable. Uno de estos casos fue particularmente conmovedor porque a una mujer que habían levantado la liberaron, pero antes, con un tablón (al que hicieron orificios para evitar la resistencia del aire), la golpearon hasta reventarle las nalgas.

Esos son nuestros vecinos, viven entre nosotros, y no se ve cómo erradicarlos, porque se requiere un esfuerzo monumental que comprometa a las autoridades municipales, estatales y federales, y para como están las prioridades y los niveles de cooperación, se ve muy complicado.

Lo que resta es eso: verlos y asumirlos como vecinos terribles, de quienes nos podemos blindar un poco uniéndonos todos los demás, promoviendo una mejor convivencia, y honrando todos días el privilegio de vivir en una ciudad como esta: la Gran Guadalajara.

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