Si hablamos de sobrerepresentación en el Congreso, hablemos también del exceso de muertes por el coronavirus. No podemos normalizar las familias rotas que yacen ignoradas.Si se les da voz y voto a aquellos diputados por los que no votamos, al menos hay que darle voz a los que no debieron morir.Ésa voz es fuerte y sentencia a los que en pro de la “Soberanía” defendieron inversiones millonarias en la Refinería de dos Bocas, cuando pudieron utilizar esos recursos para contrarrestar los efectos de la pandemia.Ésa voz es firme y señala a los responsables que destinaron el presupuesto al Tren Maya, en lugar de salvar a más de Un millón de empresas que murieron y miles más que agonizan.Ésa voz que denuncia la idea romántica de la soberanía, del pueblo bueno, de una oposición renovada, de los empresarios socialmente “responsables” y de un subsecretario de salud que camina ligero y sonriente. Mitos y leyendas de un México imaginario que causa daño. Falta de autocrítica y realidad.Por la soberanía justificamos ineficiencias de los monopolios estatales. Por la soberanía nos anclamos como rémoras a sobrevivir de migajas rancias del pasado. Por la soberanía militarizamos al país con un cheque endosado en blanco.Por la soberanía tenemos una sobrerepresentación de iniciativas inertes, improductivas y efímeras.¿Dónde quedó la soberanía cuando dejas sin medicinas a los niños con cáncer?¿A qué lado volteó la soberanía cuando rendías honores a Donald Trump?¿Dónde se escondió la soberanía cuando entregas el 35% del territorio al crimen organizado y a fosas clandestinas?¿Dónde se escribe la soberanía cuándo presumes como éxito las remesas que vienen de Estados Unidos?¿En qué cajón olvidaste la soberanía cuándo atacas a los contrapesos, cuándo embistes al poder judicial o ahuyentas a la inversión privada?Lo que tenemos es una soberana sobrerepresentación de voces que tenían que permanecer calladas y voces que no se escuchan.¿En qué discurso perdido traspapelaste las causas feministas, las víctimas de violencia, la verdadera democracia de izquierda, las sentencias judiciales?Seguramente no las ves, porque están esperando al otro lado del “Muro de la Paz”.Dejemos de defender esa idea romántica de soberanía. Esa obsesión de poseerla y convertirnos en esclavos de sus deseos.Si queremos darle voz a todos los que no hemos podido salvar, es mejor que la soberanía descanse en la ley, que en un grupo de ideas rebasadas y resentidas.@JoseiRasso