Lunes, 05 de Diciembre 2022

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Nuestros "hiyab"

Por: Gabriela Aguilar

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Nuestros "hiyab"

¿Qué se oculta bajo un hiyab? En Irán, una “tradición” que oprime la libertad de ser mujer en el siglo XXI, ya que dicha prenda no es obligatoria para los hombres. Sin entrar en debates religiosos, el velo que muchas mujeres musulmanas utilizan por elección para cubrir el cabello como dicta el Corán, para las iraníes es una obligación supervisada incluso por la policía de la moral, la misma que hace un par de semanas sometió brutalmente a Masha Amini, una joven de apenas 22 años, por no portar “adecuadamente” el hiyab, mostrando parte de su cabello. La joven paseaba con su hermano por las calles de Teherán el pasado 13 de septiembre cuando fue detenida para recibir una “lección” sobre el uso correcto de la prenda. Tras su arresto fue llevada de emergencia a un hospital por una “insuficiencia cardíaca repentina”; la chica cayó en coma durante tres días y murió el pasado 16 de septiembre.

La historia de Amini convulsionó a las mujeres de Irán, que no tardaron en tomar las calles como respuesta y la convocatoria no la esperó ni el mismo Ebrahim Raisi. Las 31 provincias del país mostraron su repudio al sistema y las imágenes de los disturbios llegaron a todos los rincones del mundo. La muerte de la joven no fue un homicidio cualquiera. Miles de mujeres queman sus velos y cortan sus cabelleras en la vía pública en señal de luto desde el mes pasado. Una imagen tan poderosa y desgarradora que ha dado la vuelta al mundo y desde todos los rincones del orbe otras mujeres se solidarizan cortando su cabello y documentándolo en redes sociales, una onda expansiva en señal de que las mujeres deben tener la libertad de elegir sobre sí mismas sin importar la religión que profesen o la geografía en la que vivan, evidenciando que así como hay ciudadanas que pueden alcanzar todos sus objetivos, hay otras que no tienen siquiera la libertad de caminar por las calles en un país que destina recursos a un cuerpo de seguridad cuya única tarea es reprimirlas y sancionarlas por mostrar su cabello. ¿Dónde queda la línea que divide el régimen religioso y el del Estado? ¿Dónde quedan las garantías para sus ciudadanos?

La oficina de Derechos Humanos de la ONU solicitó una investigación a Irán, misma que sigue sin respuesta, tanto por la muerte de Amini como por la detención de una veintena de periodistas que han cubierto los disturbios. Las universidades cerraron sus puertas y la resistencia en las calles se ha mantenido por tres semanas pese a que las fuerzas de seguridad han respondido con fuego a las protestas y la continúa desconexión de las redes de comunicación oculta las cifras reales de detenidos, que se estiman en aproximadamente mil 200 y más de 50 decesos identificados, además de aquellos desaparecidos. Este es quizá el movimiento social más significativo desde 1979 y lo encabezan las mujeres contra un sistema represor.

Los analistas no se muestran optimistas frente a la posibilidad de un cambio como ocurriera con la Revolución iraní hace cuatro décadas, sin embargo, la presión social no será ignorada por los organismos internacionales ni lo efectos que esto conlleve, pero el velo que cubre a Irán y sus mujeres tendrá otra connotación a partir de ahora.

Todos los países tenemos nuestros propios “hiyab”, tenemos nuestras propias Amini. En México los llamamos desaparecidos, tienen nombre y apellido: Giovanni López, Ana Karen, Luis Ángel y José Alberto González Moreno o Debanhi Escobar y todos los días se suma alguno más, ya sea por el uso desmedido de la fuerza o por la impunidad de la que goza la delincuencia. Y pese a la intervención de organismos internacionales emitiendo recomendaciones tras realizar estudios de campo en territorio nacional es una realidad brutal que nos acompaña en el día a día.

Gabriela Aguilar

puntociego@mail.com

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