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Miércoles, 12 de Diciembre 2018

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“No están solas”

Por: Rubén Martín

“No están solas”

“No están solas”

La marcha de protesta contra la versión del Gobierno estatal sobre la suerte de los tres estudiantes de cine es importante y podría marcar un punto de inflexión en la lucha por los desaparecidos en Jalisco. Entre otras cosas, ha sido la marcha más concurrida en protesta contra los desaparecidos en el Estado. Según las autoridades, más de 12 mil personas asistieron.  

Más allá de las cifras, la manifestación del jueves 26 de abril es significativa por el acompañamiento que recibieron las madres y familiares con desaparecidos en la Entidad. Luego de que se leyó el comunicado conjunto en donde se dejó en claro que para los familiares de los estudiantes de cine, y las organizaciones convocantes a la marcha, no se aceptaba la versión de la Fiscalía General del Estado de que José Salomón Aceves Gastélum, Daniel García y Marco Francisco Díaz habían sido asesinados, por lo que se les sigue considerando desaparecidos, se dio voz a madres con hijos desaparecidos.

La primera en hablar fue Guadalupe Aguilar, madre de José Luis Arana, desaparecido en enero de 2011, y desde entonces incansable luchadora para traer de regreso a su hijo a casa. Lupita Aguilar comenzó su discurso admitiendo su emoción de ver a tantas personas acompañando a las madres. Dijo que durante muchos años, las madres y organizaciones caminaron solas.

En ese momento surgió una voz que luego se convirtió en un coro de miles: “No están solas, no están solas, no están solas…”. Fue un momento muy emotivo y políticamente puede ser un momento relevante en la lucha contra los desaparecidos en Jalisco.

Puede significar que ahora las madres y las organizaciones como Familias unidas por Nuestros Desaparecidos (Fundej), el colectivo Por Amor a Ellos y otras madres organizadas ya no van a estar solas, no van a caminar solas, no van a luchar solas por justicia y por regresar con vida a sus hijos. Pero está por verse.

Hasta ahora las madres han caminado, han luchado y han cargado su dolor a solas. Durante muchos años ha habido una falta de empatía y solidaridad que se ha convertido en abandono.

Quizá esto se deba a que a los desaparecidos y sus familias se les estigmatiza y criminaliza. La maldita frase “en algo andaban” se convierte de inmediato no sólo en un estigma para los dolientes, sino que el mismo tiempo parece justificar que algunos sujetos (los que “en algo andaban”) sí puedan ser desaparecidos. Por eso es errado y peligroso el lema de que “somos estudiantes, no somos delincuentes”. Ningún estudiante debería  desaparecer, pero tampoco los delincuentes.

La falta de empatía, la individualización y ruptura de lazos comunitarios que se produce en el capitalismo contemporáneo nos vuelve más débiles y sujetos más controlables y sumisos ante el poder. De ahí la importancia social y política de la producción de vínculos y lazos de solidaridad entre todos, pero especialmente con las madres y familias que tienen desaparecidos que son las que enfrentan en primera línea la guerra que hay en México.

Ojalá que la marcha del pasado 26 de abril y otras manifestaciones ocurridas en las semanas pasadas terminen convirtiéndose en este punto de inflexión para entonces sí poder afirmar “No están solas”.

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