Domingo, 20 de Septiembre 2020
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Machismo en vitrina

Por: Gabriela Aguilar

Machismo en vitrina

Machismo en vitrina

Otro chivo de cristalería en la política. De los que están más preocupados por caer bien sin ser empáticos con la gente, no inspira ni conecta, se presenta con traje de progresista para esconder su naturaleza de tipo burgués; muestra los recursos suficientes para comprar likes y construir una imagen en el ciberespacio que le ayude a presentar su preocupación, también fabricada, por ciertas causas. El aparente acceso a todo en su vida, le permite creer que es poseedor de lo que quiere al grado de no medir los resultados de la sobre exposición en sus redes sociales. Día y noche, como un circo, hasta que al senador por Nuevo León del partido Movimiento Ciudadano (MC), Samuel García Sepúlveda, se le ocurrió regañar a su esposa Mariana por enseñar la pierna -según él- de más, en medio de una transmisión por Instagram.

El legislador presentó ese día, mientras hacía gala de su forma “canibalesca” de alimentarse, tres de los rostros más representativos y gráficos de serios problemas que se han tratado de erradicar: el machismo, la misoginia y la violencia en la pareja. En un instante facilitó la búsqueda de ejemplos de lo que se debe evitar para fomentar la violencia hacia las mujeres. 

Y no solo eso, complicó un proyecto político que al interior intenta construir un movimiento mayoritario en contra del machismo con protocolos en contra de la discriminación y violencia política de género con figuras como la senadora Patricia Mercado o la diputada federal Marta Tagle.

Transcurrían las horas de aquel 10 de agosto y a cuenta gotas miembros del partido empezaban a referirse al hecho, discreción y tibieza ante todo para no herir susceptibilidades, otros, cercanos al polémico personaje, de plano optaron por el silencio, ése que termina por convertirse en cómplice.

Una de las reacciones fue: “la culpa no es de Mariana” y en efecto, es de una organización que aloja a esta clase de payasos que denigra la política, traiciona ideologías partidistas y comprueba la falta de dignidad y congruencia, valores escasos en el terreno de los gobiernos y sus representantes.

El vergonzoso capítulo de Samuel nos mostró también la incomodidad que causaron los reclamos de quienes exigieron un pronunciamiento de las militantes, “¿porqué dar la cara por las pen… de otros?”, expresaban en cuentas de Twitter.

Al margen de la vorágine interna de un partido, lo importante es identificar el engaño y la manipulación que hay detrás de la pretensión de poder y de quienes lo ejercen en un organigrama de la administración pública. Analicemos sus resultados y los posibles beneficios que conllevan para los ciudadanos.

Evitemos la memoria de corto plazo, practiquemos la agudeza para identificar a estos oportunistas sin convicción, que solo dañan y amenazan constantemente el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia.

Por esto es que la vida política-partidista está desgastada y nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos un hartazgo sin fin.
 

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