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Martes, 21 de Mayo 2019
Ideas |

Los dinosaurios grises

Por: Armando González Escoto

Los dinosaurios grises

Los dinosaurios grises

Siempre de la mano del partido histórico, en Jalisco hemos logrado dar un nuevo paso hacia atrás, pero muy largo. Pasamos ya de la era de los elefantes blancos, a la era de los dinosaurios grises.

En tiempos no tan lejanos cuando una administración dejaba inconclusa alguna obra, la administración siguiente no la seguía ni mucho menos concluía, porque no era “su obra”. Por lo mismo pueblos y sobre todo ciudades se iban convirtiendo en zoológicos de “elefantes blancos”, que así dieron en denominar sobre todo a los edificios inconclusos. En Guadalajara fue célebre el “elefante blanco” del barrio de las fresas, un edificio de varios pisos que se quedó en obra negra, hasta que por fin, varios sexenios después, alguien decidió concluirlo para que fuese, como lo es hasta la fecha, hospital, justo a unos pasos de la PGR.

Pero ¿por qué limitarse a elefantes, pudiendo hacer dinosaurios? Y ahí está, el gran y sorprendente dinosaurio gris de la Línea 3 del Tren Ligero, que debió haberse inaugurado hace un año y que ahora, a decir verdad, no se sabe cuándo pueda finalmente funcionar. La compasiva ciudadanía y sus respetables líderes de opinión han guardado un obsequioso silencio frente a este nuevo mega-atractivo turístico, al que nadie puede subir o bajar, pero que se ve si no bonito, por lo menos llamativo, hasta podría convertirse en un acueducto, aprovechando la abundancia de aguas que hallaron en el túnel, y que no hallan como controlar, llevando el ansiado líquido a los extremos pobres de Tonalá y Zapopan, en lugar de verterlo a los drenajes y seguir luchando por sellar el socavón ni más ni menos que contra el poder de las aguas subterráneas. ¿Qué nadie tuvo la caridad de decirles lo que había pasado en el nuevo y flamante mercado Corona?

Llama la atención el que nadie se pregunte ni demande acerca del estatus actual que guarda dicha obra. Los ricos no lo hacen porque no la necesitan ni la usarían, los pobres tampoco porque no tienen costumbre de preguntar o reclamar, pero sobre todo porque al parecer no responde a una necesidad sentida cuya tardanza esté generándoles problemas acuciantes. ¿Y los colegios de profesionistas? No tienen por ahí sus sedes.

Por lo pronto ya lucen los alegres cuanto cándidos paseantes disfrutando de ese largo paseo Alcalde, ignorando lo que la autoridad hizo con sus recursos justo bajo sus pies, y el modo en que dicha obra comprometió su futuro y el de sus hijos por la deuda contraída, pues aún concluida y precisamente por las muchas posposiciones, su precio se sigue incrementando de manera sustantiva.

Quizás la solución creativa podría ser un tren anfibio, que se convirtiera en lancha al bajar al túnel y recuperara su forma original al salir de él, pero tal vez el verdadero problema no sea tanto la constante filtración de agua, cuanto la estabilidad misma de un túnel que no se hizo con esa previsión, como lo fue por ejemplo el túnel del eurotren. Lo bueno es que sabemos esperar, y recursos sigue habiendo.

armando.gon@univa.mx
 

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