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Jueves, 21 de Febrero 2019

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Lo que pasa aquí... aquí se queda

Por: Gabriela Aguilar

Lo que pasa aquí... aquí se queda

Lo que pasa aquí... aquí se queda

A tan solo 20 kilómetros del Área Metropolitana de Guadalajara es bien conocida la distribución y venta de hidrocarburo robado, por lo menos desde hace cinco años o quizá más tiempo.

Casi todos saben  y una parte de sus habitantes ha sido de una u otra forma testigos de las transacciones. Cuando el litro de la gasolina costaba entre los 16 y 18 pesos, un galón con capacidad de 20 litros se ofertaba en solo 100 pesos.

Se trata de El Zapote del Valle en Tlajomulco de Zúñiga, en donde el ruido de los aviones que llegan y se van del Aeropuerto Internacional de Guadalajara rompe el silencio de las casas en construcción y los cuartos en renta habitados preferentemente por los que parecen “norteños” (paisanos que llegan de Estados Unidos) o por aquellos que vigilan por temporada el o los ductos de la zona. Los habitantes no saben con precisión cuántos canales son el motivo de los movimientos extraños. Tienen la certeza de estar en un terreno peligroso por lo que pasa abajo, en el subsuelo y por lo que se extrae ilícitamente arriba, en la superficie.

Hace años la tradicional y acostumbrada caza de tlacuaches en los potreros se vio interrumpida por la presencia de camionetas con hombres armados que prohibían estar a los pobladores en terrenos de los que tomaron el control: “a cazar a su chin… madre o los plomeamos”, era la amenaza constante. Hasta que los extraños y residentes, rodeados de tomas clandestinas y robo de combustible, cohabitaron sin que ninguna autoridad hiciera algo al respecto.

El conocimiento de la situación era tan evidente que se sabía incluso que los responsables del ilícito se escondían en “algún lugar” del cerro Los Tres Gallos por el rumbo de Cajititlán.

Durante el año 2017 varios incendios en tomas clandestinas revelaron “oficialmente” lo ocurrido y permitieron la presencia de agentes federales en el poblado. Fueron dos meses de “intensa vigilancia” y tranquilidad. Después el comercio ilegal continuó hasta que vinieron las acciones recientes del gobierno federal en contra de los huachicoleros y al parecer por estos días, la calma reina otra vez.

El 24 marzo de 2017 el entonces Grupo Operativo Interinstitucional conformado por autoridades de los tres niveles de Gobierno se reunió para intensificar las labores de vigilancia en Jalisco. Parte de las actividades sería recolectar información para definir los lugares con mayor incidencia por este delito. ¿Resultados? Ninguno aparente.

El problema del robo de combustible no apareció a finales del mes pasado. Han sido muchos años e igual cantidad de cómplices los que cuidaron que el negocio funcionara. Las autoridades saben, la pregunta es por qué insisten en ser omisos y parecer sorprendidos de un delito muy conocido. El Zapote es solo un ejemplo.

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