A que extremo se ha llegado cuando se tiene acceso a un arma de fuego. La escueta información que llegaba de manera urgente a través de las agencias de noticias el viernes por la mañana lo dice todo: “Un niño de 6 años está bajo custodia policial después de que durante un altercado dentro de un salón de clases le disparara a una maestra en la escuela primera Richneck en Newport News, Virginia”.El acceso a las armas y las tragedias en nuestras sociedades las tenemos en todos los niveles, sin importar los orígenes o los motivos que la generen. Y hablamos de nuestras comunidades cuando me refiero a México y Estados Unidos. Este tema, de la disponibilidad de armas y la violencia que con ellas se genera, debe ser tema obligado en la agenda que hoy sostienen los presidentes Lopez Obrador y Joe Biden en la capital mexicana.Las cifras hablan por sí solas. Para México, el 2022 ha sido el año más violento de la historia. Solamente en el mes de diciembre se cometieron 2,833 asesinatos -94 por día-, para cerrar con un total anual de 30,696 -casi 85 por día en promedio-, que de continuar con esa tendencia terminará el sexenio -seguramente- como el más violento de la historia. (Los estados en donde más se cometieron asesinatos violentos fueron -en ese orden- Guanajuato, Baja California, Estado de México, Michoacán y Jalisco). Mientras que en Estados Unidos, la organización Archivo de Violencia con Armas (GVA) contabilizó el año pasado 41,343 personas fallecidas por disparos de armas de fuego.Habrá quien diga que en el país vecino del norte hay 200 millones más de habitantes y que la proporción o la lógica no aplica. Sin embargo, que por el fácil acceso a las armas -insisto, sin importar los orígenes de la problemática social- al año mueran a consecuencia de las armas más de 70,000 personas en un universo de 460 millones de habitantes -combinadas las poblaciones de México y Estados Unidos-, no es aceptable.Y en las conversaciones bilaterales está muy vigente el tema de las armas. Solo hay que recordar la demanda que el gobierno mexicano tiene en una corte federal en contra de los fabricantes de armas de Estados Unidos, que es motivo de extrañeza y ‘distanciamiento’ del otro lado del Río Bravo, ya que la Segunda Enmienda de la Constitución protege el derecho del pueblo estadounidense a poseer y portar armas.Pero al margen de los diferentes puntos de vista, argumentos, discrepancias, conflictos, controversias o diferencias de opinión, el tema de las armas y su proliferación en la sociedad debe ser un tema prioritario y de permanente análisis entre ambos países. En Estados Unidos se producen millones y en México se adquieren en forma desproporcionada y sin control. Hay que estar conscientes de que la restricción de armas -que no es el único problema, por lo menos aquí en México- posiblemente no termine con las tragedias, pero posiblemente sí podamos evitar que cada año sigamos batiendo récord en decesos violentos.¿Usted, qué opina? Daniel Rodríguez daniel.rodriguez@dbhub.net