Miércoles, 28 de Octubre 2020

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La voz de Ruth

Por: Luis Ernesto Salomón

La voz de Ruth

La voz de Ruth

El 18 se septiembre se apagó una voz profunda, respetable y con profundo sentido humano en defensa de los derechos de quienes son discriminados en los Estados Unidos y en el mundo. Sus palabras valientes muchas veces se levantaron diciendo: yo disiento. Había nacido en Brooklyn, Nueva York, y desde muy joven tuvo el acento del lado más liberal al asumir posiciones en favor de la igualdad en la universidad y la vida profesional.

Su posición se sustentaba en su sólida formación adquirida en Cornell y Columbia, en la experiencia en los tribunales y, lo más importante, construida a partir de su experiencia como persona. En su propia vida. Esa congruencia vital trasladada al ámbito jurídico le convirtió en un verdadero símbolo para los movimientos feministas y de defensa de las minorías. Su vida ha sido narrada en libros, artículos y fue ampliamente difundida en la película On the basis of sex del año 2018. El viernes, a los 87 años, Ruth Bader Ginsburg dio el paso hacia la eternidad, dejando una profunda huella con el testimonio inspirador de su vida.

Los jueces tradicionalmente representan el papel de neutralidad que les impone la ley, pero a pesar de eso, dejan ver siempre la influencia de su experiencia en la forma de resolver, a pesar de los esfuerzos por no hacerlo. Ruth Bader siempre partió de valorar a la persona simple, de carne y hueso para interpretar los valores superiores y sustentar sus argumentos. Quizá por eso en los ámbitos judiciales y universitarios era tan respetada y en las redes sociales era tan popular.

Sus decisiones siempre consideraron ese sentido humano que hacía valer ante sus pares en la Corte Suprema de su país. Sus argumentos contenían el material esencial de la condición humana como hecho único en cada persona en consonancia con la interpretación de las leyes. Una combinación extraordinaria de neutralidad y severidad en consonancia con los postulados liberales. Sus admiradores de una forma u otra reconocieron su valor personal en consonancia con su extraordinaria capacidad como jurista.

Haber enfrentado la discriminación en su propia vida le dio autoridad moral para hacer una labor para cambiar estructuralmente las condiciones de vida en la sociedad. Sustentó sus argumentos respaldada en la sabiduría de la vida cotidiana como factor esencial. Por eso muchos de sus seguidores admiraban su historia de vida, el amor por su compañero de vida y, sobre todo, su capacidad der indignarse ante la injusticia en el trato a las mujeres y a las minorías. Por eso su vida es un punto de referencia muy útil para transmitir a los jóvenes estudiantes de derecho y a la sociedad en su conjunto.

Aunque es poco conocida en México, merece la pena resaltar su personalidad porque sus causas están vigentes en las naciones democráticas, y resulta de gran valor mirarla desde una nación que aún lucha por consolidar la democracia a partir del respeto a la ley y la justicia. En las redes sociales su muerte fue un hecho ampliamente difundido dado su carácter profundamente comprometido con el respeto a la dignidad humana.

Algunos calificativos vertidos sobre Ginsburg ponen de manifiesto su valía, pero al mismo tiempo advierten sobre la fragilidad del progreso y de las amenazas de que su voz liberal sea acallada en medio de la agitación del presidente Trump quien parece apuntar a sustituirla con personas de visión conservadora.

Independientemente de las posiciones ideológicas, es evidente que el eco judicial y universitario de la voz de Ruth Bader Ginsburg habrá de permanecer como un legado a la defensa del derecho, de la igualdad y la dignidad personal. Merece la pena voltear a ver la vida y obra de la voz que recién se apagó.
 

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