Martes, 19 de Octubre 2021

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La virtud cívica de cuidar el planeta

Por: Luis Ernesto Salomón

La virtud cívica de cuidar el planeta

La virtud cívica de cuidar el planeta

La idea de que el hombre tiene el derecho de aprovechar la naturaleza en su beneficio y someterla es milenaria. Está presente en los dos pilares sobre los que se construye nuestra civilización: la tradición judeo-cristiana y el mundo clásico de Grecia y Roma. Desde entonces se consideró que esta acción sobre la naturaleza tenía un alcance ilimitado. Hoy sabemos que si no cambiamos esa perspectiva, la vida en el planeta no es sostenible en el tiempo. Ese hecho cimbra las estructuras sobre las cuales funcionan muchas de las instituciones contemporáneas de Occidente: el mercado, la democracia, el derecho. Significa un cambio en la forma de justificar la moralidad y el derecho. 

Según los principios del utilitarismo tomados por la política liberal, para contar con un marco neutral para el ejercicio de la libertad que aprovechara los recursos naturales, sólo estaba limitada por el derecho de otros y regulada por la autoridad para asegurar esa neutralidad. Ahora, es indispensable que esas libertades y el mercado sean afectados por la regulación del Estado que asegure la sustentabilidad, por lo que el ejercicio de la libertad está limitado no solamente por la libertad de los demás, sino por una serie de valores compartidos en los que existe un acuerdo social que les dota de fuerza. 

El surgimiento del consenso respecto a los valores relacionados con la preservación del ambiente han surgido desde hace solo algunos años, pero ha tomado una enorme importancia. Este acuerdo se materializa no solamente en disposiciones normativas o acuerdos políticos internacionales, sino se ha traducido en nuevas formas comportamiento que cambian la manera de vivir, sobre todo, en las ciudades y ha significado que los nuevos modelos de conducta reconozcan nuevas virtudes cívicas. El valor que significa consumir menos plásticos, reducir la huella de carbono o aun el cambiar la dieta alimentaria para reducir el impacto sobre el ambiente se ha establecido como modelo en gran parte del mundo. Al mismo tiempo, se opera un cambio de paradigma en la movilidad de personas y mercancías que implica cambios profundos para las personas, familias y organizaciones. 

Estas nuevas virtudes cívicas implican también profundos cambios económicos que afectan a las comunidades y a las naciones involucradas en una transformación tecnológica, pero al mismo tiempo, dejan claro que el funcionamiento del libre mercado no es capaz de respetar los valores que se tratan de defender, y exigen una acción profunda del Estado para establecer y hacer cumplir nuevas regulaciones.

Estas disposiciones encaminadas al cuidado del planeta tienen como uno de sus principales atributos que son compartidas, por convicción o imposición, y se aplican en la mayor parte de las naciones. Se reflejan en normas para el transporte público sustentable, el uso de ciclovías o regulaciones para el uso de la energía. El mundo se está alineando en este esfuerzo que supondrá cambios económicos, para impulsar la transformación hacia la sustentabilidad del desarrollo, y políticos para dotar de legitimidad a la adaptación a las nuevas virtudes cívicas.

Como es normal, muchos no están de acuerdo con el reconocimiento de estas nuevas virtudes, como no están conformes con las vacunas, o con las medidas para des estimular el uso del automóvil. Y aunque muchos consideran que el ejercicio de virtudes como la tolerancia y el respeto a la individualidad significan un atentado a los tradicionales valores, o al derecho natural o a un mandato divino, admiten ya la importancia de involucrarse en el tema, ante el riesgo de ser rebasados por estos nuevos esquemas de moralidad.

El proceso es muy relevante porque se desarrolla en un ámbito de libertad para expresarse y actuar, en la mayor parte de las naciones como la nuestra, como por que el proceso de asimilación de las virtudes cívicas asociadas al cuidado del ambiente o del ejercicio de la tolerancia se constituye en una plataforma que atraviesa la vida pública en los países de Occidente. De ahí deriva la virtud cívica de trabajar para cuidar el planeta. Uno de los temas públicos más relevantes que dominará la agenda social y política en los próximos lustros y que cambiará, la democracia, el mercado y el derecho.

luisernestosalomon@gmail.com

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