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Jueves, 18 de Octubre 2018

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¿La guerra comercial es estúpida o irresponsable?

Por: Luis Ernesto Salomón

¿La guerra comercial es estúpida o irresponsable?

¿La guerra comercial es estúpida o irresponsable?

Li Xinchuang, el vicepresidente de la Asociación China del Acero llamó “estúpida” la declaración del presidente Trump al señalar que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar. Es entendible la reacción del mayor productor de acero y aluminio del mundo a una medida que afectaría el mercado. Pero en realidad Trump no dirigió el mensaje a China, sino a su base electoral, y específicamente a las poblaciones del cinturón del óxido del Este de su país, en donde se jugará el destino de su presidencia en las elecciones intermedias de noviembre.

No hay que olvidar que habrá una elección especial en el Oeste de Pensilvania en los próximos días, en una región que fue esencial en la industria del acero. Si su declaración de paso pone un elemento imprevisto en la negociación del TLCAN, presiona a Europa, y advierte a China, o tira las bolsas un par de días le tiene sin cuidado. El daño colateral global está por detrás de sus prioridades electorales.

Pareciera entonces que su actitud es una tontería, pero si se buscan otras razones y efectos geopolíticos, el abrir el frente del acero y el aluminio cobra algún sentido y puede ser calificada entonces de una irresponsabilidad. Habrá que recordar que desde hace años hay un exceso de producción global de estos metales que ha tirado los precios y obligado a muchas fundiciones a cerrar. En realidad Trump quiere retomar el control global de estas dos industrias clave en las cadenas de manufactura.

Para México el tema es especialmente delicado porque la medida anunciada incluiría a Canadá y a nuestro país. Las dos naciones que mantienen un intenso intercambio en bienes que contienen estas materias primas, cuyo comercio sería afectado directamente, lo que coloca al TLCAN bajo una presión enorme en plena negociación. En todo esto se asoma la sombra de China. Efectivamente son las exportaciones de la nación asiática hacia México, Canadá y Estados Unidos hacia las que se dirige la jugada. El argumento que usan algunos funcionarios del gobierno de Estados Unidos es que se inunda a Estados Unidos de productos de acero y aluminio proveniente de China usando de trampolín a México y Canadá por lo cual exigen que el tratado tenga mecanismos que eviten la triangulación nociva.

La cuestión de fondo es porqué Trump no asume el tema desde una perspectiva regional que incluya a Canadá y México, y se lanza en una dirección que le aísla y le complica las relaciones externas con sus aliados, la respuesta es simplemente electoral: su mayor amenaza es perder el control de las Cámaras en noviembre y estar expuesto a un procedimiento judicial. Una posición agresiva contra México es popular en sus votantes. Ese es el tema central de su razonamiento, que explica porque deja de lado el sentido común.

La aplicación de las tarifas anunciadas producirá medidas compensatorias contra productos estadounidenses por parte de México, Canadá y la Unión Europea, que puede provocar daños económicos a nuestra industria. Pero el daño no es sólo económico. Cada acción que Trump emprende contra México y sus intereses va machacando en la opinión pública. La idea de que la integración económica es positiva se desgasta y se asume que el modelo de apertura económica se ha agotado. El debate político se contamina cada vez más de temas que pueden hacer crecer rápidamente el sentimiento anitinorteamericano, en plena campaña electoral. Así que en muchos sentidos iniciar una guerra comercial es una irresponsabilidad económica y una acción más que nos agrede, por lo que las autoridades están obligadas a reaccionar con firmeza, más aun cuando la opinión pública comienza a exigir una posición más nacionalista.

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