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Martes, 13 de Noviembre 2018

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¿La destrucción de los pueblos debe consultarse?

Por: Rubén Martín

¿La destrucción de los pueblos debe consultarse?

¿La destrucción de los pueblos debe consultarse?

No hay imagen más poderosa para comprender el despojo implicado en el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) que la escena de la casa de la señora Nieves Rodríguez Hernández, desde el aire, a punto de ser cruzada por una autopista.

Nieves Rodríguez vive en San Salvador Atenco. Desde hace años padece, al igual que el resto de pobladores de Atenco y otros del Valle de Texcoco, el hostigamiento de funcionarios federales y estatales que le quieren expropiar sus tierras para que pasen a formar parte del NAICM.

La mala suerte, o más bien la planeación de los ingenieros del capital, hicieron que su finca quedara justo en medio de una autopista que formará parte de la red vial del nuevo aeropuerto.

Pero Nieves Rodríguez se niega a ser expropiada y a dejar sus tierras porque dice que ahí vive bien, que con lo que el campo le ha dado, ha sido suficiente para sacar a su familia adelante. Nieves Rodríguez también critica que se le quiera cambiar su forma de vida a ella, al igual que a otros 17 pueblos que ya padecen una enorme devastación ambiental por la construcción del NAICM. Nunca fueron consultados sobre si querían esa obra. Ahora la consulta llega demasiado tarde.

Los presidentes que decretan el proyecto, y los tecnócratas que diseñan aeropuertos, al mismo tiempo diseñan y alteran vidas de millones de personas desde los escritorios, pero sin consultarlos.

Eso es lo que está verdaderamente en juego en las críticas al NAICM y otros megaproyectos; y eso es algo que la consulta convocada por el equipo de Andrés Manuel López Obrador, tampoco parece tomar en cuenta.

Los defensores del NAICM en Texcoco consideran, por lo común, por la inversión pública ya realizada, y la promesa de que una vez terminado, ese megaproyecto producirá “progreso” y “desarrollo” bajo la forma de inversión privada y creación de empleos.

Por su parte, la consulta convocada por el equipo de López Obrador y su partido llaman a elegir entre un NAICM en Texcoco o la alternativa en Santa Lucía, bajo el criterio de buscar la opción menos costosa al erario.

En ese sentido, tanto los defensores de Texcoco como los que avalan la consulta difieren sobre el lugar donde debe construirse, no si debe construirse. Ninguna de las dos opciones toma en cuenta lo esencial: el derecho de los pueblos a ser consultados sobre si quieren ese megaproyecto y si quieren formar parte de él.

Especialmente los que defienden Texcoco, ven a las poblaciones y los recursos de esos territorios como “insumos”, como mercancías para proyectos de valorización de capital, bajo la promesa de “llevar desarrollo y progreso” a esas localidades.

Es un insulto a personas como Nieves Rodríguez. Ella no tendría la presión de dejar sus tierras con una autopista a medio terminar si desde hace 10 años le hubieran preguntado si quería dejar su tierras. Lo mismo ocurre para miles de pobladores del Valle de Texcoco.

Por eso la consulta será un fracaso, porque no está atendiendo lo más importante: los derechos de los pueblos a no ser destruidos y que los proyectos del capital provocan una devastación ambiental incalculable, es decir, la externalización de costos que el capital siempre deja a su paso. 

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