Martes, 11 de Mayo 2021

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¿Hay buena racha policial en un Jalisco violento?

Por: Jaime Barrera

¿Hay buena racha policial en un Jalisco violento?

¿Hay buena racha policial en un Jalisco violento?

La aparición con vida ayer de los hermanos Santiago y Arturo Aguilera Montiel, de los que sus familiares nada sabían desde hace una semana que fueron a vender una camioneta a la colonia Ciudad Granja, se convirtió en el tercer caso de desaparición múltiple en menos de un mes que por fortuna no tuvo, como en la mayoría de las desapariciones, un desenlace fatal.

Como se recordará, el primer caso fue el de la familia Villaseñor (la bebé Julia, sus padres Jimena y Julio, y Virginia y el menor Iker) que el 24 de marzo fueron privados de su libertad por policías municipales corruptos de Acatic, quienes los llevaron con sus raptores. Después de 16 días de cautiverio fueron liberados en La Laja, Zapotlanejo, un día después de que abandonaron en un lote baldío de La Barca a la pequeña Julia.

Vino luego el caso de la abogada Irasema Dinora Rodríguez, dos de sus clientes, Trinidad Torres e Isidro Loza, y otros cuatro hombres que nada tenían que ver con los litigios: Daniel e Isidoro Cuevas, su primo José y su tío José Francisco Zamora, quienes fueron privados ilegalmente de su libertad el pasado 8 de abril en la Colonia Lomas del Sol, en Zapopan, y quienes fueron liberados siete días después, el miércoles 14, entre el Periférico y la Avenida Vallarta.

En medio de la liberación de ayer y el caso de la abogada, ocurrió la balacera del lunes pasado en la Colonia Chapalita, en Guadalajara, donde por primera vez se dio una detención masiva de presuntos delincuentes (34), se abatió a tres y se liberaron vivas a seis de siete personas plagiadas en esa casa del terror que denunciaron a la Policía, y que operaba en una residencia de la Avenida Chapalita (la asociación de residentes niega que ellos o algún vecino lo haya hecho).

Pese a que quedan muchas dudas por aclarar en estos casos, y falta por localizar por ejemplo a Wendy y a Virginia, la policía de Guadalajara desaparecida también este mes, y otros más de 12 mil casos de desapariciones más, los desenlaces positivos en estos tres casos son, sin duda, una buena noticia. Más aún si se contrastan con la racha de hechos violentos de los últimos cinco meses en Jalisco, como el secuestro y asesinato del empresario inmobiliario Felipe Tomé; el artero asesinato del ex gobernador Jorge Aristóteles Sandoval; la incursión violenta e impune de un comando a mediodía para privar de la libertad a un comensal en Los Otates en la zona de Andares; el multihomicidio de 10 albañiles y un cantor en La Jauja, Tonalá; la colocación en la plaza principal de Tlaquepaque a plena luz del día de un capo que disputaba la plaza al cártel Nueva Generación y el ataque a balazos a la alfarista agencia de comunicación La Covacha, entre otros.

Una mezcla de factores, como la desconfianza institucional por las añejas inercias de ineficiencia y corrupción, la mezquindad de la oposición y el triunfalismo de los gobiernos, ambas actitudes que se exacerban en tiempos de campaña como en el que estamos, han provocado que muchos pongan en tela de juicio el que el gobierno estatal atribuya estas liberaciones y detenciones a que no se dejó otras opciones a los raptores más “que dejarlos en libertad” por los fuertes operativos realizados por la Fiscalía, y en los extremos de la crítica, hay incluso quienes especulan en montajes.

Ante este escenario de polarización, lo mejor será recordar a gobiernos y opositores que a nadie nos conviene meter la agobiante crisis de seguridad y violencia que padecemos a la arena electoral para sacar raja política, ni para bien ni para mal.

jbarrera4r@gmail.com
 

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