Domingo, 27 de Septiembre 2020
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Fiscalía infiltrada, mentiras y video 

Por: Diego Petersen

Fiscalía infiltrada, mentiras y video 

Fiscalía infiltrada, mentiras y video 

Pues nada. ¿Se acuerdan del video del gobernador Enrique Alfaro la noche el 5 de junio en que se dijo avergonzado por lo sucedido en las afueras de la Fiscalía del Estado cuando policías disfrazados de civil secuestraron (levantaron) a decenas de jóvenes que iban a una manifestación por las detenciones arbitrarias del día anterior? ¿Se acuerdan que el gobernador dijo que la Fiscalía había sido infiltrada por el crimen organizado y que no toleraría ese comportamiento de las policías?

Pues bien, este fin de semana fue liberado el policía investigador Raúl Gómez Mireles por falta de pruebas. Dicho de otra manera, la Fiscalía fue incapaz de probar que el acusado hubiera actuado por su cuenta, mucho menos que tuviera alguna relación con el crimen organizado. Como ninguno de los cuatro policías que fueron procesados.

No queda claro si esta vergüenza alcance para un nuevo video del gobernador y ahora sí nos dará una explicación de lo que realmente sucedió aquella tarde-noche de viernes o si, como pensamos algunos malpensados, se trató sólo de una salida para lavar la cara del gobernador y del fiscal ante un pésimo operativo y una represión absurda y brutal. Lo que sí queda claro es que la versión oficial de la Fiscalía infiltrada y la inocencia de los mandos superiores no se sostiene, al menos judicialmente.

Tampoco queda claro si ya les gustamos para que nos vean la cara y sabedores de su propia mentira, la Fiscalía hizo todo para que su chivo expiatorio no fuera al matadero, es decir, actuó deliberadamente para liberarlo, o si el nivel de la Fiscalía es tan bajo que son incapaces de armar correctamente una acusación en torno a delitos que sucedieron en sus narices, en su propia casa y con su propia gente. Si es así, perdamos toda esperanza.

En cualquier caso, es evidente que hoy por hoy, tres meses después de aquella tarde en la que se reprimió a los jóvenes y se violó el derecho a la manifestación, no hay una versión coherente de qué fue lo que sucedió, lo cual implica que los ciudadanos no tenemos idea de si estamos en manos de una Fiscalía que reprime con la complicidad de un fiscal y un gobernador que no tienen empacho en defenderlo o si la Fiscalía sigue infiltrada por el crimen organizado sin que nadie haga absolutamente nada al respecto.

Las palabras tienen consecuencias y hay que hacerse cargo de ellas. Como diría el maestro Manuel Rodríguez Lapuente: cuando la mentira sea más idiota que la verdad, mejor díganos la verdad.

diego.petersen@informador.com.mx

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