Domingo, 25 de Julio 2021

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En defensa de los diputados plurinominales

Por: Diego Petersen

En defensa de los diputados plurinominales

En defensa de los diputados plurinominales

Los diputados plurinominales gozan de pésima reputación. Se la han ganado a pulso: tienen fama de vividores, poco productivos y de que nos cuestan un dineral. “¿Para qué sirven?”, se preguntan muchos mexicanos que ven que sus impuestos terminan en absurdas discusiones, manos levantadas sin argumentos, tomas de tribuna o peor aún, en bonos y prestaciones millonarias. 

Cuando comenzaron a existir bajo el nombre de diputados de partido, allá en los sesenta, eran más una concesión graciosa del régimen a un partido de oposición, el PAN, y a dos satélites del PRI: el PPS, que representaba la izquierda sindical, y el PARM, de los viejos generales revolucionarios sin espacio en el PRI. Ya como plurinominales, tras la reforma de finales de los setenta llamada LOPPE, fueron el resultado del reconocimiento de un país diverso que necesitaba una representación plural. El abuso de la figura vino con la reforma que llevó plurinominales al Senado, una cámara que debe representar al pacto federal y la pluralidad de los estados, no de los partidos ni sus intereses. Fue durante el salinismo (en la era neoliberal, diría López Obrador) que comienza esta visión del México bipartidista (entonces se pensaba sólo en el PRI y PAN) en la que los plurinominales sobraban a los políticos en el poder y a grandes empresarios, pues los acuerdos cupulares eran más sencillos con sólo dos partidos.

El costo de los diputados plurinominales, por más que nos duela pagarlos, es mucho menor que el de un país sin equilibrios

Aunque en realidad ya nada nos debería sorprender de un personaje que se dice de izquierda y no es sino un restaurador del viejo priismo, no deja de ser curioso que, otra vez, el presidente sea el portavoz de las viejas ambiciones de la derecha empresarial: desaparecer a los plurinominales con el argumento de que vamos a ahorrar dinero y discusiones. Si no hubiese plurinominales Morena y sus aliados habrían ganado en esta elección 62 por ciento de la Cámara en lugar de 56; la alianza PAN, PRI, PRD tendría 36 en lugar de 39.4 y MC 2 en lugar de 3.6. Nada grave. Pero si vemos la elección del 2018, sin el equilibrio de los plurinominales Morena habría obtenido el 70 por ciento de la Cámara de diputados con sólo 37 por ciento de los votos. Esa es justamente la distorsión que, en un país pluripartidista, corrige la existencia de los plurinominales.

En el Senado es otro cantar. Ahí sí los plurinominales sobran. El equilibrio se logra con el tercer senador de cada estado, el que es electo como representante de la primera minoría y que hace imposible que un solo partido tenga mayoría calificada, pues, aunque ganara todos los estados, 33 por ciento de los escaños estarían en manos de la oposición. Los senadores plurinominales no representan a ningún estado y sí intereses políticos.  

A los senadores plurinominales hay que eliminarlos, no por ahorrar, sino para evitar la distorsión del pacto federal. Por el contrario, el costo de los diputados plurinominales, por más que nos duela pagarlos, es mucho menor que el de un país sin equilibrios.

diego.petersen@informador.com.mx

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