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Viernes, 24 de Noviembre 2017

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Emergencia

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Hace una semana más o menos se anunció oficialmente la conclusión de la búsqueda de cuerpos en las zonas devastadas por los sismos en la Ciudad de México y el inicio de la reconstrucción. A partir de esto se ha incrementado en redes sociales y a través de mensajes de WhatsApp, el reclamo directo al Presidente Enrique Peña Nieto sobre todo por dos “propuestas” que dejan en evidencia una vez más, el manejo ineficiente de la situación --por decir lo menos--, la falta de ideas, de iniciativas significativas para salir de la emergencia y la ausencia de disposición que bien se podría interpretar como mezquindad y comprensión real de lo que está pasando.

Las dos “propuestas” de seguro las conocen pero vale la pena retomarlas para no perderlas de vista ni por un instante: microcréditos y organización en “tandas” con un “apoyo” de 120 mil pesos para “construir” una vivienda digna y suficiente de dos recámaras.

Si de por sí el gobierno estuvo ausente en el inicio muy probablemente apabullado por las acciones ciudadanas que no esperaron a ver con qué ocurrencia salían el Gobierno federal y el de la Ciudad de México, ahora, con una displicencia y desfachatez se plantean créditos (así como para que los damnificados queden endeudados por varios años) y tandas para construir cada por casa con 120 mil pesos. Qué bárbaros, se exceden con tal nivel de generosidad (sarcasmo). ¿Alguien se acuerda del costo de la Casa Blanca? ¿La que dizque “compró” la esposa del Presidente con “sus ahorros”? Bueno, en un cálculo moderado se informó que se compró en 54 millones de pesos, claro que con más de dos habitaciones. Esa cantidad alcanzaría para 450 mil viviendas de 120 mil pesos cada una. Es clara la minusvaloración de la realidad de los mexicanos, particularmente de los afectados ahora por los sismos.

Con este cuento neoliberal de no regalar, bueno, a los afectados que perdieron sus casas por deficiencias en la construcción, porque las empresas constructoras no cumplieron con los requisitos y sí obtuvieron los permisos correspondientes de la autoridad, se les propone endeudarse, pero además ni siquiera es propuesta: “es lo que hay”.

A propósito de estas genialidades se está convocando a través de redes a una marcha que se espera sea multitudinaria para el próximo 21 de octubre. La lista de donativos es larga y la cantidad total multimillonaria. Nada más Google y Facebook donaron dos millones de dólares; más otros millones donados por empresarios mexicanos y extranjeros, por gobiernos de otros países y los donativos valiosos y significativos de las comunidades de mexicanos en diferentes naciones. No es posible que se estén planteando créditos ni tandas. La reconstrucción debe cargarse a la cuenta de los donativos que se siguen recibiendo y al presupuesto previsto para situaciones de emergencia, el Fonden. Es fundamental que antes de tomar cualquier decisión se transparenten los recursos recibidos y también debe ser más claro que el agua de un manantial virgen, el destino que se dará a cada peso. Nada de que a “Chuchita la bolsearon”.

Hace cinco días hubo un concierto en el Zócalo de la Ciudad de México, #EstamosUnidosMexicanos, en el que participaron cantantes que desde el primer momento se organizaron para captar recursos y hacerlos llegar directamente y no a través del gobierno. Se promovió la donación a #LoveArmyMexico y se reconoció, primero, la fortaleza y la solidaridad del pueblo mexicano que no esperó a la autoridad de ningún tipo para actuar de inmediato y salvar gente; segundo: se criticó la inacción del gobierno, su ausencia, su pasividad; tercero: se promovió la necesidad de permanecer juntos y de votar por “gente decente”, de no permitir ningún abuso más, de propiciar los cambios desde la gente y no dar marcha atrás.

La fuerza de la que somos capaces cuando estamos juntos quedó más que en evidencia y es a lo que desde el poder se le tiene más miedo. Seguramente por eso se criticó y descalificó el concierto. Lo he visto en partes, pero los toques de trompeta y el himno nacional con el puño en alto me emocionaron hasta las lágrimas. Es posible, hay que impedir la división entre nosotros a toda costa. Los políticos ya están haciendo cálculos con el ingrediente del sismo.

Ya basta. La emergencia no ha terminado, urge mantener la unidad y la claridad para que las cosas cambien en México a favor de los mexicanos.

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