Martes, 26 de Octubre 2021

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

El progreso no es un accidente

Por: Eugenio Ruiz Orozco

El progreso no es un accidente

El progreso no es un accidente

Hemos concluido el noveno mes del año y las esperanzas de que la pandemia se fuera con el verano han quedado canceladas.

Finalmente, nos hemos acostumbrado a cohabitar con el enemigo. En tanto, la fuerza de la costumbre, las necesidades a las que obliga la vida en sociedad y el reclamo de ingresos para subsistir, nos han devuelto la “normalidad”: las instituciones educativas anuncian el retorno al sistema de clases presenciales, aunque con algunas modalidades para prevenir contagios.

Las calles de pueblos y ciudades han recuperado sus voces y los pasos de sus habitantes recorren las distancias que, por mucho tiempo, quedaron vedadas. La vida sigue, sin embargo, las cosas no son como antes. Lo que parecía lejano, ahora es próximo, ya que miles de compatriotas han muerto. Los nombres, antes desconocidos, hoy son los de amigos, familiares y de aquellos con quienes crecimos, estudiamos y compartimos una parte del camino. También modificamos algunos comportamientos, y ahora nos saludamos con el puño cerrado, nuestros cuerpos ya no se abrazan, ocultamos nuestras bocas bajo telas que las protegen, y las visitas a casas y hospitales han sido restringidas: una nueva realidad nos envuelve.

El mundo fue asaltado por un virus que hizo evidente nuestra fragilidad. Nadie puede escapar de él, ataca por igual a quien vive en China, Italia, España o los EUA. Las diferencias en su combate han sido, como siempre, proporcionales a las capacidades de los países ricos y los países pobres. Los primeros, dotados de una infraestructura económica y cultural superior, han enfrentado con mayor éxito la pandemia; para los segundos, que carecen de investigadores y espacios suficientes para impulsar la ciencia y el conocimiento, solo ha quedado estirar la mano y esperar de rodillas la generosidad de los poderosos. Terrible destino para quienes no comprenden que los problemas no se resuelven con diatribas, ni es un tema de voluntad o de ganas. Por el contrario, el futuro se construye invirtiendo, pero nosotros debemoseptos: intimidad, familiaridad, en inteligencia. La ignorancia solo produce pobreza; la demagogia, aplaudidores autómatas, acríticos, incapaces de reflexionar sobre la realidad. Por eso, es preocupante que el Presidente estigmatice a la comunidad científica, colocándola bajo sospecha. En un país de 120 millones solo existe un reducido número de científicos, investigadores, creadores de arte y generadores de cultura: ellos son quienes pueden ayudar a superar las crisis. Atentar contra el desarrollo del talento no solo es irracional, es criminal.

La civilización ha sido posible por el enorme sincretismo iniciado hace miles de años, durante los cuales, se han acumulado conocimientos, experiencias, éxitos y fracasos; somos producto de la hibridación de sueños y fantasías. Lo que conocemos como progreso no ha sido accidental, sino consecuencia del trabajo, la disciplina, la imaginación y la inversión de capital. Hoy vivimos mejor y disponemos de niveles de confort sin precedentes, a eso es a lo que debemos aspirar. Sí, la vida sigue, pero debemos decidir cómo será en el futuro: justa, armoniosa y feliz, u obscura, injusta y miserable. De nosotros depende.

Coronavirus

Temas

Lee También