Aunque poco ha profundizado en los efectos en México del llamado lunes negro, y menos en las medidas y estrategias emergentes para tratar de atenuar el eventual vendaval económico que provoque, el Presidente Andrés Manuel López Obrador tendrá que hacer más que apelar a su retórica mañanera, de la que siempre echa mano, para desplegar su discurso triunfalista y asegurar que ante las amenazas globales, el país, bajo las riendas del gobierno de la autollamada cuarta transformación, “va muy bien”.Según los expertos, la caída de las bolsas en todo el mundo, que repercutió de inmediato y golpeó la cotización del peso frente al dólar, la provocó una combinación de factores entre los que destaca el avance territorial del coronavirus y la parálisis que ha provocado en muchas actividades en China, Italia, Irán y España, más los que se sumen, y el desplome en los precios de los energéticos fósiles por los desacuerdos al seno de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo.Ante este escenario, si bien López Obrador no ha salido a decir que el peso “sigue fortachón” como en otras ocasiones de riesgo lo ha manifestado, ayer aseguró que México está “resistiendo bien” estos contratiempos económicos sin aportar dato o planteamiento alguno de cómo se piensa enfrentar esta contingencia.A lo más que llegó ayer el Presidente fue a decir que México está preparado ante este desafío por tener finanzas públicas sanas porque su gobierno no gastó más de lo recaudado ni endeudó más el país, aunque nada dijo de la reducción casi del 50 por ciento del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios por la toma de recursos para compensar la baja recaudación de impuestos por la innegable desaceleración económica que se expresó en el crecimiento cero, la caída en la generación de empleos y de inversión nacional.De estas debilidades de la economía mexicana, que la hacen altamente vulnerable ante estos desequilibrios globales, tampoco nada ha dicho el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, quien se limitó ayer a asegurar que pese a la caída en los precios del crudo, los ingresos petroleros de México están cubiertos.Pese al respiro que dio la recuperación del peso ayer al cerrar en 20.77 por dólar, luego de que el lunes tuvo su peor caída en los últimos tres años al quedar en 21.17, el Presidente y su gabinete económico deberán desarrollar un plan claro de acción que además de recuperar la confianza del empresariado nacional, convenza a las calificadoras de no reducir la calificación crediticia de México. Aquí ya no funcionarán distractores como el avión presidencial y los conservadores “disfrazados de feministas” con los que más o menos capoteó la crisis del “culiacanazo”, las improvisaciones del Insabi y los desatinos e insensibilidades mostradas en la primavera feminista que, por lo escuchado ayer, sigue sin entender.(jbarrera4r@gmail.com)