Viernes, 24 de Enero 2020
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El lunes los “ratas” descansan

Por: Gabriela Aguilar

El lunes los “ratas” descansan

El lunes los “ratas” descansan

Siempre se ha hablado de la red de complicidad detrás del robo de autopartes en el Área Metropolitana de Guadalajara. Podría describirse como algo etéreo: existe, pero es intocable. Sin embargo, las consecuencias para quienes lo padecen son reales y evidentes. El pasado 12 de octubre afuera de una nevería ubicada sobre la avenida México una mujer decidió disfrutar de la tradicional y muy tapatía actividad de comer una nieve con sus amigas, al salir del local, la camioneta modelo 2016 en la que llegó parecía un cascarón. Los hampones cargaron hasta con el motor, pasando por el radiador, sistema de aire acondicionado, computadora, faros, molduras, espejos… ella no daba crédito a lo ocurrido. Después, ocurrieron una serie de personajes y declaraciones desafortunadas que, a cualquiera dejan pensando sobre la conexión de unos con otros en los ilícitos que a diario ocurren en la ciudad.

Alguien que dijo ser un vecino le dijo a la inconsolable mujer que por lo menos 10 vehículos al día eran afectados, “menos los lunes, porque pareciera que ese día los ratas descansan”. Ella le cuestionó por qué no habló a la policía, a lo que el hombre contestó: “no se confunda señora, yo vivo aquí, la calle es de ellos, eran tres y como en 25 minutos se echaron su carro”.

En la escena apareció también un empleado de la nevería que le recomendó a la víctima del delito no denunciar y esperar por lo menos un mes para “evitar represalias”. El vecino con una leve sonrisa en los labios secundó la propuesta.

Ella estaba contrariada, sabía que el seguro no cubriría el despojo de las partes de un vehículo por el que tiene que seguir pagando mensualidades hasta el año 2021. Llamó a una empresa de grúas ubicada en Zapopan, por el rumbo de la Basílica. El chofer de la grúa colocó la última pieza de un extraño rompecabezas sin sentido, la última escena de una novela bizarra en la que reinaba la desconfianza. Según el testimonio de la mujer, recabado para esta columna, el conductor le propuso: “si usted me consigue entre 30 y 40 mil pesos, peso sobre peso, hasta la ropa que traía dentro del carro se la devuelvo”.

Un silencio profundo se apoderó de ella. Finalmente, solo pudo responder que no tenía esa suma de dinero, entonces vino la conexión entre cada personaje. El chofer de la grúa, le hizo la misma sugerencia, esperar un mes para presentar la denuncia. Después preguntó a dónde llevar la camioneta. Sin ninguna certeza y con el peso del miedo, la indefensión y las sospechas encima, lo único que se le ocurrió decir, para no sentirse tan vulnerable, fue que a la casa de una amiga que tenía un novio narco-político.

Han pasado casi 40 días desde entonces, apenas ayer se animó a denunciar el hecho ante las autoridades. ¿Quién la lleva de perder?

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