Jueves, 06 de Mayo 2021

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El Toro, las trancas y el INE

Por: Diego Petersen

El Toro, las trancas y el INE

El Toro, las trancas y el INE

El Toro se brincó las trancas. En un acto desesperado el aún no candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, amenazó personalmente a los consejeros del INE con mandar huestes a sus domicilios, un cruce de raya que obligó a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y al líder del Senado, Ricardo Monreal, a tomar distancia del personaje en lo que puede ser un punto de quiebre de este caso. Lejos de debilitar al INE, esta actitud podía, por el contrario, fortalecerlo.

El árbitro es responsable de aplicar las normas, no de calificarlas ni de discernir si son justas o no. La reforma electoral de 2014 generó un gran debate sobre las atribuciones de fiscalización que se le dieron al Instituto Nacional Electoral, pero, como suele suceder en este país, fue el resultado de los reclamos de los derrotados, entre ellos de quien había sido candidato del PRD a la presidencia en 2012, Andrés Manuel López Obrador. Fue en dicha reforma que se estableció, como parte de la fiscalización que, cito, “si un precandidato incumple la obligación de entregar su informe de ingresos y gastos de precampaña dentro del plazo antes establecido… no podrá ser registrado como candidato”.

¿Se excedió el INE en la aplicación de la norma o se excedieron los legisladores en la redacción? Ni una ni otra, la fiscalización es necesaria y la ley dice lo que dice: en español “no podrá” significa “no podrá”. Podemos discutir si en dicha reforma se le dio exceso de atribuciones al árbitro, pero esas son las reglas que los mismos partidos se dieron para competir entre ellos, y varios candidatos, uno de ellos Salgado Macedonio, se las brincaron olímpicamente.

Por paradójico que parezca, el que el Toro se haya salido del redil podría terminar beneficiando a un INE que parecía políticamente acorralado

La resolución del Tribunal que estableció que: sí existió una precampaña en Guerrero para la postulación del candidato de Morena; que Félix Salgado sí fue precandidato; que sí estaba, por lo tanto, obligado a presentar un informe de ingreso y gastos; que dicho informe no se presentó y por tanto lo que pide al INE es que se revise la sanción. Con base en ello hoy por la noche los consejeros deberán decidir si las sanciones, revisadas una por una e individualmente, son las correctas. La sentencia parecía haber puesto a los consejeros literalmente contra las tablas: cambiar de opinión los dejaría políticamente debilitados. La bravuconada de Salgado Macedonio cambió el escenario, pues ahora obligará a Morena y a su líder, Andrés Manuel López Obrador, a tomar partido entre su candidato en Guerrero, que brincó del linchamiento institucional al personal, o mantener un mínimo de institucionalidad electoral que asegure la gobernabilidad del país de cara a las elecciones.

Como dijo San Alonso, “no se adjudique a la mala fe lo que se explica simplemente con la estupidez”. Salgado Macedonio se equivocó al llevar al extremo de las amenazas personales un asunto legal. Por paradójico que parezca, el que el Toro se haya salido del redil podría terminar beneficiando a un INE que parecía políticamente acorralado.

diego.petersen@informador.com.mx

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