Domingo, 01 de Agosto 2021

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El Estado moderno, en acecho, por la “Guerra contra las drogas”.

Por: Alberto Galarza

El Estado moderno, en acecho, por la “Guerra contra las drogas”.

El Estado moderno, en acecho, por la “Guerra contra las drogas”.

El Estado moderno fue fundado a través de la violencia y a través de la misma puede ser disuelto. Desde que en 1648 fuera firmada la Paz de Westfalia, dio inicio a lo que hoy conocemos como el estado nación, cuyo elemento fundamental está basado en el concepto de soberanía nacional y territorialidad, permitiendo a cada una de las naciones determinar sus propias leyes y reglas, sin interferencia de ningún otro estado.  

La invasión territorial por otra nación, estaría catalogado como un acto de guerra por las leyes internacionales, y la cohesión interna del Estado mismo, estaría determinada por lo que dos siglos más tarde, Max Weber definiría como uno de los más importantes elementos de la soberanía: el monopolio de la fuerza.

El monopolio en el uso de la fuerza es consecuencia de lo que los contractualistas denominaron como Pacto Social, en donde la sociedad en su conjunto entrega parte de su libertad, para obtenerla toda. Donde no es necesario portar un arma para defenderse a uno mismo, a la familia o la propiedad, puesto que hay un estado que a través de la fuerza pública y el estado de derecho, lo hará por todos los ciudadanos que conforman la nación. 

La guerra contra las drogas declarada en 1971 por el entonces presidente estadounidense Richard Nixon, se podría decir que fue y sigue siendo, una violación a los principios de soberanía nacional nacidos en Wesfalia. Provocando un río de sangre en guerras intra-estatales sin tregua en los países productores y exportadores.

Según la Comisión Global en Políticas de Drogas, la denominada guerra contra las drogas ha fracasado. Los motivos son vastos, pero para efectos de este texto me abocaré a los que considero más importantes, causados precisamente por la prohibición. 

De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el tráfico de drogas ha crecido en los últimos años hasta alcanzar ganancias por cerca de 400 mil millones de dólares, representando cerca del 8% del comercio mundial. Únicamente dos de estos narcóticos; la heroína y la cocaína, representan el 80% del total de la actividad criminal mundial, incluido el tráfico de armas, de diamantes, trata de personas, pornografía infantil entre otras. 

La situación de violencia por la que actualmente transita nuestro país, está enteramente provocada por este fenómeno. Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, las ganancias por el tráfico de drogas hacia ese país genera aproximadamente 39 mil millones de dólares al año. Convirtiendo nuestra relación vecinal en un cocktail explosivo. 

EU, hasta el 2018, padeció 200 tiroteos en centros escolares debido a la laxitud en el control de armas de fuego en ese país. Además, se calcula que cada año cruzan la frontera hacia nuestro país 213 mil armas de fuego provenientes de nuestro vecino del norte. Mix peligroso; el mayor consumidor de drogas y el mayor productor de armamento del mundo, por un lado; y por el otro, los más ricos, violentos y poderosos cárteles de droga del planeta. 

La violencia en México es un asunto extremadamente complejo por lo antes expuesto, esta falta de soberanía por las asimetrías de poder con la potencia militar y todavía económica más importante del planeta, nos tiene en una situación que debemos afrontar con la mayor inteligencia política y diplomática. La guerra contra las drogas sigue siendo un elemento colonizador que debemos sacudirnos a la brevedad a través de la ruta de la despenalización y regulación.

Después de 350 mil personas asesinadas y 90 mil que se encuentran desaparecidas en nuestro país, no solamente sería inteligente, valiente y honesto de nuestra clase política, sino extremadamente urgente y necesario tomarnos en serio este debate, que salvaría la vida de cientos de miles de mexicanos, nos regresaría la paz y nos reivindicaría como una nación libre y soberana. 

Este texto está basado en un ensayo que realicé en la Universidad de Sussex, en Reino Unido. Titulado International drug trafficking threat to the Westphalian state’s loss of legitimacy and monopoly of the use of force.

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