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Martes, 16 de Julio 2019
Ideas |

Dos caras

Por: Oralia O.

Dos caras

Dos caras

El Atlas ha mostrado dos caras en la temporada. Por momentos se ha visto seguro, efectivo, y ha culminado los encuentros con goles y victorias que en un principio dieron la sensación de mejoría respecto a las dos recientes campañas, con jugadas de fantasía, goles sufridos, y le necesitada alegría entre los aficionados incluidos; pero por otro lado, ha sido errático y ha caído de manera estrepitosa víctima de sus propios errores. El juego del viernes ante Tigres probó esas dos versiones: pese al dominio de las acciones, los Zorros cayeron por la mínima diferencia en manos de quien se convirtió en histórico esa noche en el Estadio Jalisco.

Luego de la inesperada derrota ante Puebla y el desastre en el Clásico Tapatío en el que terminaron goleados, era evidente que el técnico Guillermo Hoyos debía hacer ajustes porque la credibilidad se estaba perdiendo con dos derrotas, por lo que llegaron los cambios que en efecto beneficiaron al equipo. El defensa central Omar González pasó a jugar al lado derecho y se le alejó del lateral Irving Zurita, por lo que hubo un mayor equilibrio del lado izquierdo; por ese flanco defendió Jorge Segura, mientras que Ismael Govea de manera natural cubrió bien la zona diestra, y en la contención el recién llegado Esteban Carvajal dio solidez al mediocampo, por lo que no sufrieron los embates de los anteriores duelos y debido a la baja por lesión de Lorenzo Reyes. La debilidad fue adelante, pese a que las ocasiones de mayor peligro fueron precisamente de los rojinegros, una dosis de mal tino o falta de trabajo terminó por enviar los tiros de los jugadores a las manos del arquero o desviadas hacia la grada.

Y así se fueron 90 minutos. El juego parecía perfecto para un equipo que llegó en calidad de víctima ante el entonces sublíder del torneo.

Sin embargo, la catástrofe llegó in extremis. En el tiempo agregado, un error defensivo de Zurita, derivado de una mala salida con el balón, propició un penalti al 90’+2 que llegó solo para romper el empate por el que parecía los dos equipos habían apostado. El francés André-Pierre Gignac tomó el balón y desde los 11 pasos sentenció el encuentro, que significó su gol 100 con la camiseta felina, y a la vez el tercer descalabro consecutivo para los de Guadalajara.

El resultado definitivo no reflejó lo visto en el partido, es cierto. Pero lo que sí demostró es que claramente hay algo, algo que impide a los tapatíos dejar de lado esa mala suerte que tanto los caracteriza, según algunos. Controlaron, manejaron a su gusto, pero fallaron, y al final perdieron. Mostraron, pues, sus dos caras en un solo juego.

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