Domingo, 24 de Enero 2021

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Dos años de AMLO: la prensa o la construcción del enemigo

Por: Diego Petersen

Dos años de AMLO: la prensa o la construcción del enemigo

Dos años de AMLO: la prensa o la construcción del enemigo

Entre los elementos que el presidente destacó como los principales retos y obstáculos para su gestión mencionó por supuesto la seguridad y la pandemia, y el tercero fue nada menos que lo que él llamó los ataques de la prensa. ¿De verdad la prensa es un obstáculo para gobernar?

En principio la respuesta es no. Ninguna prensa, aún la más crítica, es un obstáculo para gobernar. Puede, en el mejor de los casos, retrasar o provocar un cambio en algunas decisiones, puede ser una monserga -para no hablar de espinas en arremolinadas partes- pero en una democracia la prensa es parte del esquema de equilibrio de poderes, nada más, nada menos. Un medio puede generar corrientes de opinión vinculadas, sin duda, a visiones políticas o intereses contrarios al gobierno en turno, pero considerar a la prensa como un obstáculo para gobernar es como considerar que los microbios o las bacterias son los enemigos de la humanidad y no parte de un ecosistema. A nadie nos gusta que esos virus o esas bacterias nos enfermen, pero son elementos esenciales de la vida y la nuestra depende de ellos tanto como de las vacas, pollos, puercos y pescados que nos comemos todos los días.

Construir a la prensa como enemigo no es nuevo en López Obrador. Desde que acuñó el término de “cerco mediático” en 2006 no ha soltado la cantaleta...

Construir a la prensa como enemigo no es nuevo en López Obrador. Desde que acuñó el término de “cerco mediático” en 2006 no ha soltado la cantaleta, porque el discurso funciona literalmente como una vacuna; si construyo a la prensa como enemigo, todo lo que digan los medios es personal, es en mi contra. Llorar antes de que les peguen es una estrategia de prevención que no pocos niños y políticos usan para evitar los golpes. Es poco honesto, es cierto, pero eficiente: no son pocos los mexicanos que creen que realmente López Obrador es el presidente más atacado desde Madero, aunque no exista más evidencia de ello que las quejas del presidente.

El ataque a la prensa y a periodistas en lo particular, convirtiéndolos en parte del enjambre opositores que él llama “conservadores”, ha sido una de las estrategias políticas más perversas -por la desigualdad de poder y el riesgo que implica para los periodistas-, pero también más eficientes de esos dos años de gobierno de López Obrador. En un país donde los héroes están en los altares más por su carácter de víctimas que por sus logros, hacerse el perseguido es más fácil y rentable que hacerse cargo de las decisiones y los errores del gobierno.

Construir a la prensa como enemigo es una receta que siguen muchos políticos, particularmente de los de corte populista, sea de izquierda, derecha. López Obrador lo hace como ninguno.

diego.petersen@informador.com.mx

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