Para CPV, junto con una aplanadora (chica, no muy grande) Atmosféricas. Noche en Tipontate. Helada la casa, el corazón en llamas. Bajo la luna en retirada, el jardín hace todas las promesas que, bien se sabe, cumplirá. Corre la noche más larga y al amor de la lumbre de la vieja chimenea dan vueltas las cavilaciones, los demonios, las dichas apenas vislumbradas. Y luego, con enloquecedora obsesión, repetir el verso: soy el marinero que cayó de la gracia del mar/ quien se apartó de la luz de tus ojos/ y ahora mi nombre es nadie…**Both sides now platicada y traducida. Canciones que marcan a fuego, que son jalones -como los que se le da al tequila- que siempre prenden, auxilian, ahondan la oscuridad o regalan la iluminación. Es el caso de una canción que a veces canta una diosa, Judy Collins; pero que fue compuesta y es interpretada indeleblemente por otra diosa: Joni Mitchell, en clave más jazzística. Va más o menos así:Remadas y corrientes de pelo de ángel Y castillos de nieve en el aire Y cañones de plumas dondequiera Así miraba yo a las nubes Pero ahora las nubes nomás tapan el sol Y nievan y llueven sobre todos Tantas cosas que hubiera hecho Pero se me atravesaron las nubes He mirado las nubes desde ambos lados De arriba a abajo y de algún modo Son las ilusiones de las nubes de lo que me acuerdo De veras que no conozco para nada las nubes Lunas y junios y ruedas de la fortuna Esa danzante y mareada manera que te envuelve Mientras cada fábula se vuelve cierta Así miraba al amor Pero es ahora otro cuento Los dejas riendo cuando te vas Y si te importa, que no lo vayan a saber No te dejes descubrir He mirado al amor por ambos lados ahora Del dar al recibir y aún de algún modo Son las ilusiones del amor de las que me acuerdo De veras que no conozco para nada al amor Lágrimas y miedos y sentir orgullo De decir “te quiero” duro y recio Sueños y maquinaciones y tumultos de circo Así miraba yo a la vida Pero ahora los amigos viejos actúan raro Mueven la cabeza y dicen que he cambiado En fin, algo está perdido, pero algo está ganado Al vivir cada día He mirado a la vida desde ambos lados ahora Del triunfo a la derrota, y aún de algún modo Son las ilusiones de la vida de las que me acuerdo De veras que no conozco para nada a la vida He mirado a la vida desde ambos lados ahora De arriba abajo y aún de algún modo Son las ilusiones de la vida de las que me acuerdo De veras que no conozco la vida para nada.**Lepanto, G.K. Chesterton. Pudiera decir alguien, por ejemplo Borges, que Lepanto es uno de los poemas cumbres de la lengua inglesa de todo el siglo XX. Intrincada cuestión. Es un largo canto, lleno de inusitados giros y de metáforas impensables: no se puede menos que esperarlo de GKC, el plácido y furibundo gigante inglés, príncipe de las paradojas. La música de sus versos, aun prescindiendo a veces de su sentido, tiene la implacable fuerza de las mareas en avance, la fatalidad del peso del mundo. Lepanto es una inextinguible metáfora. Cervantes allí encontró el fulgor, la desdicha y la gloria.El impulso del mar (ritmo). À suivre...**Ahora sólo me queda Buscarme de amante La respiración No mirar a los mapas Seguir en mí mismo No andar ciertas calles Olvidar que fue mío La de cierto libro O hacer la canción Y decirte que todo está igual La ciudad, los amigos y el mar Esperando por ti No quisiera un fracaso En el sabio delito Que es recordar Ni en el inevitable Defecto que es La nostalgia de cosas Pequeñas y tontas Como en el tumulto Pisarte los pies Y reír y reír y reír Madrugadas sin ir a dormir Sí, es distinto sin ti Muy distinto sin ti Las ideas son balas Hoy día, y no puedo Usar flores por ti Hoy quisiera ser viejo Y muy sabio Y poderte decir Lo que aquí No he podido decirte Hablar como un árbol Con mi sombra hacia ti Como un libro salvado del mar Como un muerto que aprende a besar Para ti Para ti Para ti(Silvio Rodríguez)jpalomar@informador.com.mx