Atmosféricas. El jardín de la casa verde va anocheciendo. La musa habla largamente, y desde su sitial reverdecido explica la operación. Consiste en sentarse en un lugar como éste, dice con voz cantarina y acento tapatío. Y dejar, lo más quieto posible, que el jardín vaya oscureciendo. Es cuando la dulce zarpa de la penumbra va pintando su lienzo. Esto produce un efecto potente y sutil. El jardín, gradualmente se apropia del alma de quienes lo miran. Rulo algo dice de que definitivamente Syd Barrett fue instrumental en el disco del Sargento Pimienta de los Beatles. Sucedía que al mismo tiempo grababan en Abbey Road la banda de Liverpool y los Pink Floyd: y la inevitable química sucedió. Brilló el diamante loco. Por eso el álbum de la fotografía de grupo inolvidable alcanzó tales alturas. Pero la musa de nombre yucateco vuelve a su tema: quienes miran el jardín mientras se sumerge en la media luz le entregan a éste una mínima parte de su ánima. Y es así como prospera. Y es así como guarda en él la información completa de quienes lo miran: se nutre de ella, la transforma en raíces, clorofila y nuevos brotes. Por eso, desde el principio de los tiempos los hombres y los jardines son hermanos. Entre el Tigris y el Éufrates sucedió el primer milagro. Este jardín, trepado en la casa verde, es un descendiente directo. Y canta la musa la cólera de Aquiles. Luego se sirve un whiskie estupendo, y el humo sagrado se levanta. Encantamientos, epifanías, misterios de Eleusis. El Sargento. El más alto árbol del bosque de Chapultepec optó por darse de baja, no se sabe con exactitud la fecha. Queda un majestuoso munón de aquel hombrazo fabuloso, del sabino más grande del paraje, del más orgulloso, del milenario ahuehuete que vio Moctezuma y Maximiliano cuidó. Seguramente pensó que no era ya esta ciudad atormentada y canalla digna de su presencia purísima, soberana. Y mandó a parar la circulación de su sangre venerable. **Amanecida y mujer. She changes every time you look. Despunta por la ventana desnuda la primera luz. Desnuda como una espada. Toda la noche aeroplanos y camiones de largo recorrido la cruzaron, dejaron en ella el trazo de sus rutas, el estruendo de sus motores. El bosque mandaba, cuando podía, bocanadas de silencio. La composición de la ventana cambia cada vez que la miras, tal como una mujer. Porcupine Tree se oye muy recio:She changes every time you look By summer it was all gone, now she’s moved on She called you every other day So savior it it’s all gone, now she’s moved onElla cambia cada vez que la miras Para el verano todo se había ido, ahora se fue Te llamaba cada tercer día Así que acátalo todo está ido, ahora se fue**Elogio del replicante. Philip K. Dick lo inventó. O tal vez leyó a Borges y su Golem. El replicante nunca nos abandona, es cada uno. Quién se da cuenta desde temprano, quién se lo encuentra en alguna vuelta de los anos, en el camino a Damasco, pudiera ser: todos vamos a Damasco. El replicante puede ser bondadoso y compasivo; o cruel y despiadado, o todo a la vez. Ridley Scott lo sabía muy bien. Es el otro, el mismo.**El jardinero y el mar. El Maestro Palacios, hombre de tierra adentro, no conocía el mar. Sus ojos, aunque infalibles, lo delataban. Ahora, a sus 87 anos, se fue a verlo. Se esperan reflexiones. Érase de un jardinero que hizo un jardín junto al mar y se metió a marinero estaba el jardín en flor y el marinero se fue por esos mares de Dios**Submarino apagado en aguas oscuras. Días de travesía, el que navega es Kowalski enloquecido, es Nemo, es Ulises bajo el manto proceloso del vinoso ponto sin estrellas que lo guíen. Unas cuantas palabras, al fin, dan las instrucciones para emerger y gradualmente aparece la luz. Siempre habrá sirenas, siempre princesas, que sepan pronunciarlas con el tono exacto de la voz de salvación.A veces, con perdón de Lennon y MacCartney:Todos vivimos en el oscuro submarino Oscuro submarino, oscuro submarino Todos vivimos en el oscuro submarino Oscuro submarino, oscuro submarino Y ningún amigo viaja a bordo Y muchos de ellos vivían en la puerta vecina Y la banda nunca comienza a tocar.And our friends are all aboard Many more of them live next door And the band begins to playWe all live in a yellow submarine ** El otro, el mismo. ** Nueva posición remota ** Retrato hablado del Pantera. ** Una jarciería en Carretones y Topacio. ** Chucho Reyes revisitado. ** Duerme el poeta mientras la fiesta se va encendiendo y su mujer baila por sevillanas en el exiguo lugar que se llama Soviet & Co. Es la Condesa, ese barrio tan cargado de jirones del corazón. Celaya 4. La atmósfera es idéntica, dice Jose, a las estancias perdidas en el centro de Siberia. ** La biblioteca navega. ** El artista cuando joven, cuando juega. **