Martes, 03 de Agosto 2021

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Desaparecidos, el verdadero terror

Por: Rubén Martín

Desaparecidos, el verdadero terror

Desaparecidos, el verdadero terror

Quedar mal con las familias que tienen personas desaparecidas es la constante de la clase política de Jalisco. No sólo no las pararon a tiempo cuando apenas comenzaba como fenómeno masivo en el sexenio de Emilio González Márquez, sino que ocultaron el problema. En el gobierno de Aristóteles Sandoval se tardaron casi hasta el fin del sexenio para crear la fiscalía especializada. Y ahora en el actual gobierno, la clase política ha tardado hasta dos años en crear las leyes estatales necesarias para combatir este flagelo que afecta a más de 13 mil familias en Jalisco.

Y ahora, nuevamente la clase política en Jalisco vuelve a quedarles mal a las organizaciones y familias. El 4 de junio pasado se venció el plazo para que el Congreso local cumpliera varios artículos transitorios para concluir tareas relevantes como son la armonización legislativa, elaboración de reglamentos y de registros estatales (de desaparecidos, fosas y Banco Estatal de Datos), como denunció el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad).

El mismo reclamo levantó Esperanza Chávez, del colectivo Por Amor a Ellos, quien añade al reclamo a los diputados que el Ejecutivo no dispone del presupuesto suficiente para que el nuevo entramado legislativo e institucional en el área de desaparecidos funcione a la altura del reto que tienen enfrente. De qué sirve tener las mejores leyes del país en la materia, como presumieron los diputados al aprobarlas, si no hay el presupuesto estatal necesario, recriminó la misma representante de Por Amor a Ellos.

La clase política ha tardado hasta dos años en crear las leyes estatales necesarias para combatir este flagelo que afecta a más de 13 mil familias en Jalisco 

Por si no fuera suficiente con la falta de presupuesto, de recursos humanos y sobre todo de empatía para tratar con dignidad y solidaridad a las familias que buscan a sus desaparecidos, hay gestos desde el poder que parecen minimizar la tragedia humanitaria que vivimos en Jalisco producto de esta guerra informal contra la sociedad que está dejando esta oleada de desapariciones y fosas clandestinas y cuerpos sin identificar en la morgue estatal.

Un par de ejemplos de esta actitud poco empática fue protagonizado por el mismo gobernador Enrique Alfaro Ramírez. El primero ocurrió el 15 de junio, cuando el gobernador presumió en sus redes sociales que se reunió con el comediante Adal Ramones (que según Alfaro marcó a una generación con su programa de televisión), con quien dijo que pronto estarían trabajando proyectos en Jalisco. Poco después, Baruc Sánchez, hermano de Wendy, desaparecida desde principios de año comentó este tuit: “Ojalá así atendiera a las familias de los más de 12 mil desaparecidos en Jalisco”. Es el reclamo legítimo de un hermano desesperado por encontrar a su hermana y que no ve empatía en las acciones de los gobernantes.

El otro ejemplo de esta poca empatía es la expresión triunfalista sobre el resultado de la elección que ganó Movimiento Ciudadano. “Tapamos la boca”, le dijo el gobernador al colega Francisco de Anda, del diario Mural. A muchos les pareció insensible este comentario optimista del gobernador en un estado que padece el flagelo de las desapariciones, masacres, falta de agua, deuda pública creciente y otros males sociales que aquejan a la mayoría de la sociedad.

Son ejemplos que ilustran esta enorme brecha de percepciones o mundo social distante en el que viven los gobernantes y resto de la sociedad. Con su incumplimiento con las familias que tienen desaparecidos, con su agenda abierta para recibir a gente de la farándula pero no a un hermano que busca con todo su empeño a su hermana o con actitudes triunfalistas que regañan por no reconocer lo bien que le va a Jalisco, se ignora la grave crisis social y política que está detrás de las desapariciones. 

Ya lo he subrayado en otras columnas y es necesario remarcarlo: la crisis que vive Jalisco por desapariciones es excepcional. Con 13 mil 124 denuncias por desapariciones, Jalisco encabeza el listado nacional; 15 de cada 100 personas desaparecidas en México ocurren aquí y Jalisco, por si solo, tiene más desaparecidos que 20 entidades del país. Son tiempos de terror, real y no de serie o película que al parecer el gobierno si está dispuesto a financiar, mientras no se hace lo suficiente para detener este verdadero terror que provoca dolor y angustia en miles de familias en el estado. 

rubenmartinmartin@gmail.com

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