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Jueves, 12 de Diciembre 2019
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Culiacanazo, un mes después

Por: Jaime Barrera

Culiacanazo, un mes después

Culiacanazo, un mes después

Como se preveía, los efectos del jueves negro en Culiacán no cesarán en tanto no se logre el encarcelamiento y extradición de Ovidio Guzmán, quien fue detenido y liberado tras un operativo fallido del Ejército mexicano el pasado 17 de octubre.

Seguramente el que más preocupa al gobierno de la autollamada cuarta transformación es la baja que, como nunca, se dio en la popularidad del Presidente Andrés Manuel López Obrador. En promedio, las distintas encuestas revelan un 10 por ciento menos en su aceptación luego del culiacanazo.

Pese a esta reducción de simpatías, el de López Obrador sigue siendo un gobierno con amplio respaldo popular, pero que pagó un alto costo por todos los errores de planeación, estrategia y ejecución castrense, que lo colocaron al filo de la riesgosa disyuntiva de evitar un baño de sangre en Culiacán y doblarse ante el narco, o cumplir la Ley y su deber. El camino tomado ante esta disyuntiva le ha causado sin duda la peor crisis política en su primer año de gobierno.

Eso se debió, entre otras cosas, al pésimo manejo de control de daños que hubo desde esa misma tarde, por los enormes vacíos de información que se registraron, y después con las versiones inexactas y contradictorias que dio Alfonso Durazo, como responsable del gabinete de seguridad federal.

La conversación nacional, que tenía ecos diarios en la rueda de prensa mañanera del Presidente hasta claramente incomodarlo, era la del Caso Ovidio, en torno al cual siguen persistiendo muchas dudas.

Ante la presión de los cuestionamientos, López Obrador trataba de evadir las preguntas moviéndose entre la descalificación al trabajo de los periodistas, hasta la instrucción al Secretario de la Defensa. Luis Crecensio Sandoval, de revelar información interna que era tradición militar guardar en el más estricto sigilo y anonimato para cuidar la integridad física de los mandos y sus familias, y para mantener el bajo perfil indispensable para operar con eficacia esa función. Ejemplo de ello fue el balconeo al Coronel Juan José Verde Montes, jefe del Grupo de Análisis e Inteligencia contra el Narcotráfico (GAIN) como responsable primero de la frustrada operación castrense.

El desgaste que significó el culiacanazo para las fuerzas militares causó inconformidades internas que quedaron más que reflejadas en lo expresado por el general calderonista en retiro, Carlos Gaytán, el 22 de octubre en una reunión privada de militares encabezados por el titular de la SEDENA, en el sentido de que había soldados que se sienten agraviados por el gobierno de la 4T, y al que AMLO le contestó que no había posibilidad en México de un golpe de estado.

En ese grado de obnubilación se encontraba el gobierno lopezobradorista, cuando estalló la crisis de Bolivia y la renuncia a la presidencia de ese país, de Evo Morales, el domingo 10 de noviembre, que de inmediato vieron como una salida a la crisis por el Caso Ovidio.

Si en México no había posibilidad de un golpe de estado, para el gobierno mexicano Morales había sufrido uno, pese a los graves reclamos de un fraude electoral que intentó para perpetuarse en un cuarto periodo más de gobierno.

Por eso había que darle asilo de inmediato. Eso ayudó a cambiar la conversación del culiacanazo, pero no a resolver las dudas ni la crisis de seguridad y violencia que hay en el país y que se agravó con esa derrota ante las milicias del cártel de Sinaloa.

jbarrera4r@gmail.com

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