Lunes, 19 de Abril 2021

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Cancelar todos los megaproyectos

Por: Rubén Martín

Cancelar todos los megaproyectos

Cancelar todos los megaproyectos

Parece ser que el gobernador Enrique Alfaro Ramírez tuvo una suerte de epifanía ambiental tras asistir a la cumbre sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, celebrada en Madrid a comienzos de este mes.

Tal vez esa revelación ambiental es la que lo llevó a rechazar la construcción de la termoeléctrica La Charrería que se pretendía construir en el municipio de Juanacatlán con una inversión de 759 millones de dólares (más de 14,800 millones de pesos).

La razón que adujo el gobernador Enrique Alfaro es que proyectos como la termoeléctrica La Charrería se basan en la generación de energías a través de fuentes fósiles, “yendo en sentido contrario a la agenda ambiental del estado, a los compromisos asumidos en el Acuerdo de París, así como a la Alianza de Gobernadores Mexicanos por el Clima que presentó hace unos días en la vigésima quinta reunión de la Conferencia de las Partes (COP25) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Madrid”, según se explicó en el boletín emitido por el gobierno estatal.

En su declaración ante los medios, Enrique Alfaro fue más enfático: “Llegó el momento de las definiciones, o estamos comprometidos con la agenda climática o no lo estamos, el gobierno federal también tiene que asumir una posición al respecto, es así de claro, porque no es un momento que las medias tintas permitan a los gobiernos fijar posturas ambiguas”, dijo ayer en rueda de prensa. Enhorabuena por la cancelación de este megaproyecto que ya los vecinos organizados de Juanacatlán y El Salto habían exigido.

Pero si la conciencia ambiental del gobernador es genuina, debiera proseguir contra todos los otros megaproyectos que la reforma energética dejó sembrados en Jalisco.  Además de La Charrería está otra termoeléctrica en Zapotlanejo, otra termoeléctrica en la zona y al menos dos gasoductos: uno en Lagos de Moreno y otro diseñado entre Villa de Reyes-Aguascalientes-Guadalajara. Éste último tenía la finalidad de abastecer la termoeléctrica La Charrería, por lo que ya no tiene sustento.

Pero además de este conjunto de megaproyectos diseñados entre Los Altos y el corredor industrial de El Salto-Ocotlán, están al menos otros tres megaproyectos que los pueblos de la Barranca del río Santiago apenas han descubierto y que también piden que se cancelen. Se trata de un proyecto de exploración para una termoeléctrica en la comunidad indígena de San Francisco Ixcatán y otro en la comunidad de La Soledad, ambas en Zapopan. Y está el proyecto para construir una hidroeléctrica en el municipio de San Cristóbal de la Barranca.

Los pueblos de la Barranca del río Santiago, ya organizados desde décadas en defensa de su territorio y otras calamidades que les ha ocasionado la urbe tapatía, han exigido la cancelación de estos megaproyectos.

Las justificaciones que dieron ayer tanto el gobernador como su secretario de Medio Ambiente, Sergio Graf Montero, sobre las emisiones de gases y de consumo de agua para usos industriales que necesitan estos megaproyectos y que quitarían agua y contaminarían a los pueblos, aplican también para el resto de megaproyectos.

Y para confirmar que la conciencia ambiental del gobernador es real y no mera publicidad, también tendrían que detenerse otros megaproyectos, como la Villa Panamericana para uso habitacional, y los megaproyectos turísticos de Chalacatepec en La Huerta, y Santa Cruz de la Soledad en Chapala. Veremos qué tan fuerte fue la epifanía ambiental de Enrique Alfaro en Madrid. 

rubenmartinmartin@gmail.com / @rmartinmar

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