Martes, 14 de Julio 2020
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Bien por México al Consejo de Seguridad, salvo que…

Por: Salvador Camarena

Bien por México al Consejo de Seguridad, salvo que…

Bien por México al Consejo de Seguridad, salvo que…

1: México tiene diplomáticos para lidiar con las complejas problemáticas que llegan al Consejo de Seguridad de la ONU.

2: Esos diplomáticos podrían contribuir a atemperar/destrabar/resolver las graves tensiones que se viven en el órgano más importante de las Naciones Unidas.

3: Es mejor estar en el Consejo de Seguridad de la ONU que no estar. Es una mesa que da dolores de cabeza a sus participantes, pero al mismo tiempo brinda a cada uno de los 10 miembros no permanentes la oportunidad de reafirmarse como naciones que toman en serio su papel en el orbe.

4: Es una buena noticia que México haya resultado electo para integrarse al CS de la ONU en el ciclo 2021-2022. Salvo que…

Salvo que una cosa es que México tenga diplomáticos de la talla necesaria para estar en el Consejo de Seguridad de la ONU y otra que ese no sea el caso de Juan Ramón de la Fuente, nuestro representante (es un decir) ante Naciones Unidas. Aunque el ex rector de la UNAM lleva meses en el puesto, no es el diplomático en activo, en esta misma Cancillería, ideal para esa tarea.

Salvo que aún no tenemos claro para qué quiere estar en esa mesa un Gobierno que, por ejemplo, nunca ha condenado los abusos e insultos de Donald Trump contra los mexicanos. Y es que llegar al Consejo de Seguridad implica, sin duda, meterse entre las patas de las potencias. Así que cuando Estados Unidos genere una crisis de seguridad (cosa que se le da muy bien), y ésta sea llevada a tal instancia, Andrés Manuel López Obrador estaría obligado a tomar partido entre lo que diga la ley internacional y lo que quiera el autoritario que ocupa la Casa Blanca.

Es una buena noticia que México esté en el foro más importante de las negociaciones internacionales para la seguridad, salvo que otros de los intereses que podría afectar son los de China, enfrentado como está a Estados Unidos, y país al que esta administración ha dispensado trato preferencial -puente aéreo para la pandemia, contratista en uno de los tramos del tren Maya-. Así que en una de esas nuestro país estará en la bonita situación de quedar mal con dios y con el diablo. Se vale ir a ese foro y asumir posiciones que lo enfrentarán con aliados o socios, mas hay que tener en cuenta que eso no sale gratis.

Ayer Jacobo Dayán contestaba al tuiter del secretario Marcelo Ebrard, que con “honor” anunciaba la elección de México al Consejo de Seguridad, con el siguiente mensaje: “El Consejo de Seguridad tiene como objetivo mantener la paz y la seguridad en el mundo. Con qué cara México formará parte de ese órgano si no puede mantener la paz y la seguridad en su territorio”.

Siguiendo a Dayán, no sólo es un problema de congruencia (que ya sería bastante). ¿Es descabellado pensar que el problema de la violencia en México sea utilizado por Estados Unidos, que ya amagó con declarar a los cárteles como organizaciones terroristas, como una amenaza internacional? Si AMLO realmente cree que Trump es su amigou, uy, tremendo chasco le espera.

México, al Consejo de Seguridad de la ONU es buena noticia, salvo que este Gobierno escurridizo y cantinflesco podría ser llevado por la realidad a asumir claramente partido, adiós a doctrinas priistas y frases juaristas. A problemas reales, incómodas soluciones pragmáticas antes que bonitos discursos de fraternidad y maromas parecidas. Y eso de definirse no se le da. Nadita. Suerte al canciller. La va a necesitar.
 

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