Lunes, 10 de Agosto 2020
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Atentado en Ciudad de México, mal presagio para Jalisco

Por: Diego Petersen

Atentado en Ciudad de México, mal presagio para Jalisco

Atentado en Ciudad de México, mal presagio para Jalisco

El ataque al secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, fue un atentado al corazón del Estado. El cártel Nueva Generación hizo lo que nadie se había atrevido: ir por una pieza clave del gobierno en plena Ciudad de México. Por suerte fracasaron, pero ambas cosas, el atrevimiento y el fracaso evidencian cosas que merecen ser atendidas.

El líder del cártel, Nemesio Oseguera, “El Mencho”, se ha distinguido en la historia del crimen organizado de México por su capacidad operativa y de fuego, pero, sobre todo, por atreverse siempre a ir más allá de lo esperado. Fue él quien aquel 1 de mayo de 2015 ordenó derribar un helicóptero del Ejército mexicano con un misil tierra-aire en Villa Purificación, al Sur de Jalisco, cuando el gobierno de Peña Nieto buscaba capturarlo: fue la peor derrota de las fuerzas armadas en el combate al crimen organizado. 

El atentado contra García Harfuch, según fuentes de inteligencia, fue uno de varios que tenía o tiene planeados el líder del cártel y está vinculado con el asesinato del juez Uriel Villegas en Colima. Pero llama la atención que fue un atentado muy bien planeado y, para suerte de todos, pésimamente ejecutado. No sólo fracasaron en su objetivo, sino que cometieron errores básicos, como disparar a lomo armas que requieren apoyo y que 19 de ellos ya fueron detenidos. 

Desde aquel fatídico 1 de mayo de 2014 se dice e insiste que “El Mencho” anda a salto de mata, que se esconde en las sierra del Sur de Jalisco, de donde no sale, que está gravemente debilitado por problemas de salud, que el cártel está dividido tras la rebelión de “El Cholo”, quien le disputa la plaza de Guadalajara. Sin embargo, nadie lo ha localizado en seis años, lo cual no deja de ser bastante extraño. Del otro lado, primero la detención y posterior extradición de su hijo Rubén Oseguera “El Menchito” y el congelamiento de miles de cuentas bancarias en la operación “Agave Azul”, fueron severos golpes a la capacidad operativa y financiera del grupo. 

¿Fue entonces un acto desesperado de un líder acorralado o un mensaje cruel y salvaje de que el cártel sigue vivo y con capacidad de movilizar sicarios y atacar al corazón del Estado mexicano? Es probable que sea una mezcla de ambas, que estemos ante el fin de un liderazgo dentro del crimen organizado y por tanto no tenga miedo ni límite alguno, y que el grupo conserve una gran capacidad operativa, una mezcla que lo puede llevar a cometer atrocidades más allá de lo imaginado. 

Desde donde se vea es una mala noticia. Este atentado presagia una escalada de violencia en la que La Ciudad de México y Jalisco pueden convertirse en escenario de cruentas batallas entre las instituciones del Estado y el cártel Nueva Generación.

diego.petersen@informador.com.mx
 

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