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Domingo, 21 de Octubre 2018

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Adoro a mis hijos

Por: Guillermo Dellamary

Adoro a mis hijos

Adoro a mis hijos

Una muy frecuente infidelidad en las parejas es poner a los hijos como lo más importante en la relación familiar,  y desde luego se pone al cónyuge en segundo término.

Ciertamente es comprensible que esto suceda,  pues uno de los regalos más grandes y hermosos de la vida son los hijos.  Así que se convierten en verdad, en sangre de tu sangre, mientras que la pareja será siempre una elección en un ambiente civil, aunque exista todo el amor del mundo,  pero no es igual al que se tiene con los hijos.

De hecho se ha encontrado que muchas de las tentaciones del hombre a ser infiel con la esposa,  surgen durante el primer embarazo,  debido a que es la difícil transición de ser el centro indiscutible de la atención de la esposa, a pasar a un segundo término con la llegada de la maternidad. Y si la mujer no sabe manejar bien esta situación,  se relega al varón a un marcado segundo plano.  Y en muchas ocasiones hasta se rechaza su presencia íntima convirtiéndolo en un prisionero de los achaques, necesidades y caprichos femeninos.  Lo cual no le suele agradar y se trata de liberar de ellos,  buscando una nueva relación alternativa.

Una vez más se comprende el hecho,  pero las emociones y los afectos conyugales se suelen resentir con la llegada de los hijos,  especialmente cuando no se dan cuenta de que están poniéndolos por encima de la pareja,  un error que conlleva a la infidelidad.

Como quiera que sea, el lugar de los esposos debe ser el primordial,  y no descuidar jamás este importante aspecto de la salud y vitalidad del matrimonio.

Las consecuencias son muy costosas cuando en nuestro corazón ya estamos más motivados a hacer las cosas por los hijos  primero,  en vez de la solidez conyugal y dejamos de incluir a la pareja en acuerdos y decisiones que demuestran que ahora los hijos son la prioridad.      

Es maravilloso adorar y entregarse plenamente a los hijos,  pero siempre  bien unido el matrimonio,  pues es la base fundamental del hogar.

Si ya te ha sucedido,  nunca es tarde corregirlo.
Adora y ama a tus hijos pero no a costa del lugar que merece tu pareja a tu lado. 

DR

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