Viernes, 24 de Enero 2020
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* Uno menos…

Por: Jaime García Elías

* Uno menos…

* Uno menos…

Lamentable: por el Veracruz -como equipo y como plaza-… y por el futbol mexicano.

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Con el corazón partido por dos grandes amores, el futbol y el beisbol, Veracruz es una de las plazas con más historia en el deporte más popular en México. Los “Tiburones Rojos” -apodados así por el cronista Manuel Seyde- no sólo aparecieron en escena desde los albores del futbol profesional en la entonces denominada Liga Mayor: tras la hegemonía de los España y Asturias en los últimos años de la era romántica, compartieron con Atlante, León y Atlas -aunque ni Ripley lo crea- los primeros títulos de la era moderna.

A esos tiempos corresponde la leyenda del “Pirata” Luis de la Fuente, considerado por muchos testigos de sus hazañas como “el mejor futbolista mexicano de todos los tiempos”, no obstante que los relatos de sus épicas parrandas extra-cancha rivalizaban con las gestas balompédicas que los cronistas ponderaban hasta la exageración, hasta que los títulos individuales y colectivos conseguidos por Hugo Sánchez con el Real Madrid lo remitieron a un segundo plano.

Luego vendrían los tiempos en que el pintoresco Pepe Lajud se convirtió en propietario del equipo, rivalizó con el general José Manuel Núñez -del Atlante- y se convirtió en precursor, entre otros, del recientemente fallecido Jorge Vergara por el estilo personal de ejercer el cargo… aun exhibiendo, con más frecuencia de la deseable, su ignorancia en materia de futbol y su afán de tomar decisiones a contrapelo de la ortodoxia o la lógica del deporte.

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Con varios descensos en su historia (1951-52, 1978-79, 1998-99 y Clausura 2008), el Veracruz ha tenido, ciertamente, una trayectoria accidentada. Sin embargo, ni en los peores pasajes de su historia llegó al extremo de la temporada que se encuentra en su etapa decisiva, en que sus penurias económicas, hijas de la insolvencia de su propietario Fidel Kuri, fueron motivo de notas que reflejaban el malestar en el plantel y tuvieron, en lo deportivo, la penosa consecuencia de que el equipo hilvanara 41 fechas consecutivas sin obtener una victoria, y terminara el actual Torneo de Apertura virtualmente condenado a descender al final de la temporada: una dolorosa agonía -y un baldón para el futbol mexicano en pleno- que tanto los Dueños de Equipos como el pleno de la Federación Mexicana de Futbol prefirieron obviar, al pronunciarse en forma unánime por su desafiliación.

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