Domingo, 31 de Mayo 2020
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* Recortes

Por: Jaime García Elías

* Recortes

* Recortes

Un beneficio dejará al mundo raro del futbol, al final de la película, el inevitable coletazo económico de la crisis del coronavirus: la corrección de la hipertrofia financiera que aqueja, desde hace varios años, a la gran industria del deporte.

Ayer, por ejemplo, trascendió que Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, planea recortar en un 30% la nómina del primer equipo del club que siempre se ha jactado de ser “el más rico del mundo” y que mil veces ha hecho alarde de las cifras millonarias que invierte en la contratación de “los mejores jugadores” del planeta: desde Alfredo Di Stéfano y el plantel que por los disímbolos orígenes de sus integrantes (Santamaría, Kopa, Puskas, etc.) fue llamado “La Liga de las Naciones”, a mediados del siglo pasado, hasta su elenco actual (Courtois, Hazard, Bale, Modric, Marcelo, Benzema, Kroos…), pasando, por supuesto, por los “galácticos” (Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham y demás).

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Florentino Pérez desembolsó 200 millones de euros para montar aquella constelación “de otro mundo”. La inversión redituó utilidades por 400 millones… anuales. Fue, pues, un negocio redondo.

Fue, además, un modelo que imitaron, entre otros, Barcelona, Bayern Munich, París Saint Germain y varios clubes ingleses (principalmente) e italianos.

Varios equipos mexicanos siguieron el ejemplo. Han sido, ostensiblemente, los casos de “Tigres”, Monterrey, América, y, en menor medida, Guadalajara, Santos Laguna, Pachuca, León, Cruz Azul y alguno más. Todos ellos acataron al pie de la letra la frase de Juan José Leaño, en los tiempos de “Vacas Gordas” de los “Tecos”:
-El futbol no es para pobres.

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Empero, eran otros tiempos...
Las primeras señales de que las cosas tendrán que cambiar fueron los recientes anuncios, por sus dirigentes, de que varios clubes mexicanos “diferirán” el pago de salarios, principalmente a los jugadores de su primer equipo, “hasta que la situación se normalice”…

Si, como se prevé, la realidad económica será drásticamente afectada por la crisis que impactará a todas las clases sociales, reducirá el poder adquisitivo y modificará los hábitos de consumo de un gran porcentaje de la población –la gente que solía acudir a los estadios y adquirir productos y servicios involucrados en la gran industria del deportes-espectáculo...—, no se necesita una esfera de cristal para vislumbrar que, también en esa materia, el mundo, después del coronavirus, ya no será el mismo.

Lo profetizó –quizá sin querer— Mario Benedetti:

–Todo tiempo futuro será peor.
 

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