Sábado, 19 de Septiembre 2020
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* Bandazos

Por: Jaime García Elías

* Bandazos

* Bandazos

La falta de público en los estadios no impide que las expresiones de la “vox populi” con respecto a los bandazos que han dado Guadalajara y Atlas en las dos jornadas que se han disputado del Torneo de Apertura, resuenen por toda la comarca.

Claro: también hay voces sensatas. También hay analistas que invitan a tomar las cosas con calma; a señalar que, de la misma manera que “una golondrina no hace verano”, no bastan los pobres resultados y las poco convincentes actuaciones en dos jornadas, dos apenas, para sacar conclusiones fatalistas... ni, mucho menos, para anticipar la nota reprobatoria al desempeño de los dos equipos.
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La derrota de las “Chivas” ante Santos Laguna no es, vistas las cosas con frialdad, motivo suficiente para desgarrarse las vestiduras a media calle: se trata de un equipo de jerarquía, al que normalmente debe incluirse en las quinielas como uno de los probables protagonistas de la “Liguilla”. Tampoco parece válido el argumento de que las ausencias de Beltrán y Vega constituyeran un hándicap significativo; primero, porque es materialmente inevitable que un equipo tenga que hacer modificaciones en su alineación, y segundo porque, como solía decir Helenio Herrera, “los ausentes no cuentan: ni para bien ni para mal”.

En todo caso, el resultado parece demostrar que se fueron de boca quienes se anticiparon a descorchar botellas de champaña a raíz de la rotunda victoria de los rayados sobre el América en la Copa por México que hizo las veces de botana del campeonato en marcha. Tanto las actuaciones como los resultados de los dos equipos más populares de México después de aquel episodio, van dando la razón a quienes sostienen que “Un grande se recupera con relativa facilidad de un fracaso... pero un chico difícilmente se recupera de un triunfo”.
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Las tribunas vacías —reiterémoslo— no impiden que el clamor de “¡Fuera Puente!”, como colofón del desempeño cumplido hasta ahora por el Atlas bajo su gestión, resuene en las redes sociales. Más allá de su discurso, rico en promesas pero principalmente en pretextos —incluido, por supuesto, el de las ausencias, insostenible porque de todas maneras se juega con once jugadores—, sus números lo condenan: 14 descalabros en los últimos 15 partidos dirigidos (siete derrotas consecutivas con Querétaro, otras tantas en ocho apariciones al frente de los rojinegros), son argumentos más que suficientes para desmoralizar a cualquiera.

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