Domingo, 20 de Septiembre 2020
Ideas |

- “Vamos bien...”

Por: Jaime García Elías

- “Vamos bien...”

- “Vamos bien...”

A los deudos de las 54 mil 666 personas que habían muerto hasta el miércoles en México -según las cifras oficiales... (de las que sería un consuelo que fueran, también, las reales)- a raíz de la pandemia de COVID-19, la declaración presidencial de que “vamos bien”, la frase, a todas luces festiva y hasta triunfalista, debió producirles un efecto similar al del mensaje perentoriamente remitido a su padre, por el hijo que vacacionaba en Las Vegas:

-Mándame más dinero: estoy ganando...

-II-

Hablar de buenos y malos es llevar esos temas a un reduccionismo tan necio como estéril

A semejanza de lo sucedido hace 499 años -cumplidos ayer-, y como comentaron algunos analistas que evocaron la caída de Tenochtitlán ante las tropas españolas de Hernán Cortés y sus aliados indígenas, hablar de buenos y malos, de víctimas y verdugos, es llevar esos temas a un reduccionismo tan necio como estéril. Necio, porque así como no es posible reconstruir lo que se destruyó en el proceso de la conquista, tampoco pueden negarse los beneficios que de la misma se derivaron. Y estéril, porque al repartir de esa manera los roles, tratando de explicar sucesos del pasado con criterios o parámetros modernos, lo único que se consigue es revivir agravios y alimentar rencores, en vez de asumir que lo sensato, ante lo irreversible, es dejar que el tiempo restañe las heridas.

En el caso de la pandemia, lo mismo... El fenómeno tomó a casi todo el mundo por sorpresa. De las medidas tomadas por todos los países, hubo algunas más acertadas que otras. La educación, la disciplina y las circunstancias socioeconómicas de cada uno influyeron en los resultados.

-III-

Podrá decirse que muchas -cientos quizá- defunciones atribuidas a esta contingencia pudieron evitarse si hubiera habido mejor información, mejor equipamiento hospitalario, más atingencia en el diagnóstico y en el tratamiento clínico de los casos. Pero también habrá que admitir, en compensación, que millones de vidas se han salvado y se salvarán en el futuro, merced a la insistencia cotidiana y sistemática acerca de las medidas profilácticas que han probado su eficacia.

Si en algún momento, en la etapa inicial de esta pesadilla colectiva, se apuntó que “hasta seis mil personas” podrían morir en México a causa del coronavirus, y en la realidad estamos a un paso de multiplicar por diez esa cifra, quizá pueda convenirse, si no precisamente en que “vamos bien”, sí, al menos, en que podríamos estar peor.

Lo cual, bien visto, ya es ganancia...

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