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Domingo, 09 de Diciembre 2018

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- ¿Otro partido?

Por: Jaime García Elías

- ¿Otro partido?

- ¿Otro partido?

Una de las banderas del PAN, acuñada en 1939, preveía, para el partido naciente entonces, “La lucha larga y la victoria cierta”. Era el México en el que había 19 millones de habitantes, 65% de los cuales en el ámbito rural; la Ciudad de México era ya un monstruo -se decía entonces- de dos millones de pobladores; Guadalajara no llegaba a 300 mil; Monterrey apenas pasaba de 200 mil.

Las victorias previstas en aquella frase, anticipadas por ocasionales triunfos en alcaldías y gubernaturas -la de Jalisco entre ellas- se consumaron, fundamentalmente, en vísperas y con la llegada del nuevo siglo. La frase central de la campaña de Vicente Fox (“sacar al PRI de Los Pinos”) propició que México, en efecto, después de siete décadas de hegemonía priista, se pintara de azul.

-II-

Lo que ni el autor ni los más entusiastas postulantes de la frase referida acertaron a prever, es qué sucedería después. Si el valor supremo del PAN, en los años de “la lucha larga”, fue la congruencia, su desgracia consistió, al parecer, en que los gobernantes emanados de sus filas -la mayoría, al menos- reprobaron (escandalosamente a veces) ante la prueba del ácido: el ejercicio del poder.

La historia ha juzgado ya a muchos personajes a los que el voto popular dio la oportunidad (en palabras de Manuel Gómez Morín, uno de sus fundadores) de “limpiar la vida pública y restaurar en ella el orden y la responsabilidad, la aptitud y la honradez; pelear porque la autoridad sea misión de servicio y no de opresión ni posibilidad de medro”…y ellos, ostensiblemente, no estuvieron a la altura de tan elevada y honrosa encomienda. Se cumplió lo planteado por Juan José Rodríguez Prats en “La Congruencia Histórica del Partido Acción Nacional”: “Se postulan hombres como candidatos a los cargos de elección popular; nada garantiza un eficaz y honesto desempeño para el cargo cuando se obtiene el triunfo; para bien o para mal, la condición humana es inescrutable”.

-III-

Viene lo anterior al caso, obviamente, por la renuncia de Felipe Calderón a la militancia del partido con cuyas banderas llegó a ser Presidente de la República, y por el proyecto de construir otro sobre los endebles cimientos de la experiencia del historial de corrupción del PRI, (“lo que no les ha impedido ganar muchas elecciones limpiamente”, en palabras de Luis Rubio)... y de que “el PAN (ibidem) fue un gran partido opositor, pero no necesariamente un buen partido gobernante”.

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