Sábado, 31 de Julio 2021

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- “Nadie sabe…”

Por: Jaime García Elías

- “Nadie sabe…”

- “Nadie sabe…”

Un axioma de los criminólogos sostiene que “los primeros minutos son esenciales para el esclarecimiento de un delito”; otro, que “cada hora que pasa nos aleja de la verdad”…
Cumplidas ya, este lunes, más de 72 horas del asesinato del ex gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval, la madrugada del viernes en Puerto Vallarta, nace su leyenda, cunden las especulaciones… y crecen los temores de que nunca se sepa la verdad con respecto a los móviles del crimen y la identidad de sus autores intelectuales y materiales; de que, por tanto, como en la inmensa mayoría de los delitos que se cometen en este país, prevalezca la impunidad.

-II-

La naciente leyenda pinta a Sandoval como un fallido reformador del PRI. Recoge, para el efecto, sus recientes mensajes en que externaba su intención de continuar militando en el mismo, pero con una actitud crítica, y cuestionaba que el futuro del que fuera partido hegemónico en México por más de siete décadas, pudiera estar en manos de los priistas del pasado. Esa leyenda lo hermana en el martirio con Luis Donaldo Colosio, el candidato priista a la presidencia de la República, asesinado hace 26 años en Tijuana, y elevado al santoral de la política merced, principalmente, a las buenas intenciones que sus exégetas adivinaban en sus palabras.

Las especulaciones, difundidas sotto voce, atribuyen el crimen, en abstracto, a “la delincuencia organizada” o al Cartel Jalisco Nueva Generación. Se apoyan en el metódico modus operandi de los asesinos: la participación de un comando “de hasta diez personas”, la balacera que siguió al asesinato y, sobre todo, la diligencia con que se “limpió” la escena del crimen, se borraron huellas y se recogieron videos y demás indicios que propiciaran las investigaciones.

-III-

El silencio de las autoridades en las más de 72 horas transcurridas desde la madrugada del viernes bien puede deberse, en efecto, al sigilo que de ordinario, en casos similares, debe mantenerse acerca de las investigaciones. Se ha informado, si acaso, que se llamó a declarar a empleados de los locales comerciales donde ocurrió el crimen, y que la Fiscalía del Estado “no había efectuado aún detenciones”… Ni media palabra acerca de indicios aportados por los testigos o de las líneas de investigación eventualmente abiertas hasta ahora.

De momento, pues, como en la añeja serie radiofónica de “El Monje Loco”, “Nadie sabe; nadie supo…”. (Falta decidir si aplica el corolario del proverbial Don Teofilito: “Ni sabrá…”).
 

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