Lunes, 02 de Agosto 2021

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- Futurismo

Por: Jaime García Elías

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La (inevitable, dicho sea de paso) “mañanera” de ayer, trajo consigo -con la venia de Karl Maria von Weber- una “invitación a la danza”…

Se aludió en ella, a raíz del dictamen preliminar por el reciente colapso de la Línea 12 del Metro capitalino y de los raspones que pudieran sufrir las -por lo demás, legítimas- aspiraciones presidenciales de Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, los dos alfiles más notorios del personaje cuyo dedito presumiblemente señalará al candidato del movimiento político cuyos ideales y proyectos él mismo encarna, a los nombres que sus imaginarios “adversarios” pudieran barajar como precandidatos para la elección presidencial de 2024.

-II-

“Nosotros -dijo el interfecto- tenemos muchísimos con posibilidad de llegar a ser presidentes: mujeres y hombres… El problema lo tienen ellos… ¿De dónde los van a sacar…? ¿Quién…? ¿Claudio…? ¿La esposa de Felipe Calderón…? ¿Quadri…? ¿Va a regresar Diego…? ¿Chong…? ¿Quién, Loret de Mola…? Porque puede ser. ¿O Krauze…? ¿O Aguilar…? ¿De dónde…?”.

Y siguió: “¿Creen que el pueblo está dormido…? ¿Van a sacar a un personaje famoso…? ¿Van a fabricar a alguien…? ¿Van a meter al mercado a un personaje como se introduce al mercado un producto chatarra…? Cuando se quiere vender un detergente y con mucha publicidad se engaña: que es el que acaba con lo sucio, con la cochambre o el cochambre… Ya no; ya no...”.

-III-

De entrada, si habló de “ellos” y “nosotros” -como “Nosotros los Pobres y Ustedes los Ricos”, o como el “Síganme los Buenos” de Chespirito- es obvio que los augustos oídos presidenciales desoyeron el mensaje de infinidad de mexicanos, analistas o simples ciudadanos de a pie, previo a las recientes elecciones intermedias, en el sentido de que al país le convendría poner fin a las confrontaciones; que el Presidente entendiera que ya no está en campaña; que dejara de lanzar, día tras día, venga o no a cuento, chanzas, cuchufletas y dardos verbales envenenados a críticos y disidentes, etiquetándolos de “adversarios” aun cuando no lo sean.

El discurso aludido dará pie, por un lado, a que los personajes expresamente aludidos toquen madera o se borren de la lista; por la otra, a que algunos de los “muchísimos, mujeres y hombres, con posibilidad de llegar a ser presidentes”, intenten -hábilmente unos, torpemente otros- hacer lo propio… aunque no precisamente por modestia; ni siquiera por disciplina partidaria, sino porque todos saben que, en México, quien se mueve antes de los tradicionales “destapes”, no sale en la foto...

jagelias@gmail.com

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