Miércoles, 29 de Enero 2020
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- Cifras atroces

Por: Jaime García Elías

- Cifras atroces

- Cifras atroces

Desde antiguo era célebre, por el justo rencor con que fue acuñada, la cuarteta que una mano anónima garabateó en la pared de una celda del “Palacio Negro” -como se conocía coloquialmente a la tristemente afamada penitenciaría- de Lecumberri, en la Ciudad de México: “En este lugar maldito / donde reina la tristeza, / no se castiga el delito: / se castiga la pobreza”. Nada diferente, en lo esencial, a la frase que acuñó recientemente el actual fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero: “Los que robaban un país podían andar en la calle… y los que robaban 20 pesos pasaban su vida en la cárcel”.

-II-

De los cinco -que no sólo cuatro, como en la Biblia- Jinetes del Apocalipsis que atormentan a los mexicanos (corrupción, pobreza, ignorancia, inseguridad e injusticia), este último está, ahora mismo, en la mira de los valedores de la cacareada Cuarta Transformación…

La declaración de Silvano Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán, en su calidad de presidente de la Comisión de Seguridad de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), el martes, aunque ambigua y hasta tibia, valida la percepción generalizada de la ciudadanía: “Reconocemos que nuestro país atraviesa por un momento decisivo en materia de seguridad”.

(Otro en su lugar, más decidido a llamar “al pan, pan, y al vino, vino”, hubiera dicho que México, en materia de seguridad, está con el agua al cuello, y atraviesa, muy probablemente, por la etapa más crítica de su turbulenta historia, como lo indican las cifras atroces que son del dominio público: tres millones de delitos cometidos en el país durante 2019, la mayoría de los cuales ni siquiera se denuncian; más de 30 mil víctimas de asesinatos; más de 60 mil personas desaparecidas; impunidad -en palabras del consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra- del 99 por ciento.

-III-

Se supone que la anunciada Reforma del Sistema Judicial, que contempla la creación de un Código Penal único... aunque no aporta ninguna señal adicional que pueda interpretarse como promesa de mejoría en la investigación y persecución de los delitos, será el primer paso (de un larguísimo camino; también eso hay que decirlo) en ese sentido.

Se desea que no se limite a ser una más (la enésima, para ser exactos) en el extenso catálogo de las buenas intenciones -de la actual y las pasadas administraciones- de las que está pletórica la historia de México… y empedrado -según el consabido refrán- el camino del Infierno.

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