Sábado, 01 de Octubre 2022
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- Buenas intenciones

Por: Jaime García Elías

- Buenas intenciones

- Buenas intenciones

Hace pocas semanas se proclamaba, en tono triunfalista, que “Jalisco no le está fallando al planeta”; se enumeraba una extensa lista de “acciones (gubernamentales) para combatir el cambio climático”: el saneamiento del Río Santiago; el sistema “Nido de Lluvia” para captar agua de lluvia y aprovecharla para uso doméstico; el programa de “Verificación Responsable” de vehículos; la clausura del relleno sanitario de “Los Laureles”; la inversión -millonaria... “ma non troppo”- en un programa de prevención y combate de incendios forestales durante el estiaje...

-II-

La cereza en el helado fue -¡vengan fanfarrias...!- el Premio de la Acción Climática Global, para Jalisco y el Área Metropolitana de Guadalajara (ex aequo con París, Francia, y la isla de Samso, en Dinamarca), otorgado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático celebrada en Glasgow, Escocia, a principios de noviembre. El galardón era un reconocimiento a iniciativas gubernamentales -proyectos, pues- como el Plan de Acción Climática Metropolitano (PACmetro), orientadas a “transformar y replicar (?) las acciones climáticas en distintos niveles y jerarquías”. Dicho plan aspira a que Guadalajara (y anexas) sea una ciudad “carbono neutral” que contribuya significativamente a limitar el calentamiento global... ¡en 2050!

Dichos proyectos son plausibles. Además, es probable que sean factibles. Ya lo dirán quienes vivan para entonces...
En tanto, más allá de los brindis, sonrisas y celebraciones a que haya dado lugar el premio, hay realidades inquietantes. Por ejemplo, que de los 200 mil vehículos que en el año que está por terminar debieron haberse verificado, solo 79 mil lo hicieron (EL INFORMADOR, XII-16-21, p. 1-A); o que en lo que va del año ha habido “57 episodios graves de mala calidad del aire en la ciudad” (EL INFORMADOR, XII-19-21, p. 1-A). Lo primero significa que ni hubo los centros de verificación suficientes para cumplir con el programa, ni hubo la respuesta deseable de los automovilistas; lo segundo, que ni los discursos ni las buenas intenciones, por sí mismos, atenúan la contaminación ocasionada -dicen los técnicos- “por los procesos de combustión de diesel y gasolinas” por cuenta de los dos millones y medio de vehículos (uno por cada dos habitantes en promedio) que circulan por las calles, más el diesel y las llantas viejas quemados en los hornos ladrilleros aledaños a la ciudad olorosa “a limpia rosa temprana” en los tiempos en que Pepe Guízar cantó a sus prendas.

-III-

Moraleja del cuento: ¡ah, Señor del Gran Poder: el abismo que va de las buenas intenciones a la maldita realidad...!

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