Para Carolina Romero Jiménez, cocinar siempre ha sido una forma de expresar su cariño y cuidado. Desde muy joven entendió que la cocina no solo alimenta, también conecta, acompaña y crea momentos especiales en familia.Hoy, a sus 22 años, esa sensibilidad toma forma en 680 Bakery, un proyecto que nace desde casa y se construye con intención, constancia y mucho corazón. El nombre hace referencia al número de la casa de sus abuelos, el espacio donde empezó todo y que sigue siendo, junto con ellos, la principal fuente de su inspiración.Mientras cursa la licenciatura en Dirección de Negocios Gastronómicos en la UP, Caro hornea con dedicación y tradición. Su tarta vasca es el reflejo de su estilo: sencilla, honesta y tradicional, inspirada en el clásico postre de San Sebastián, con una textura cremosa y una capa superior caramelizada que la ha convertido en el postre más pedido de la marca -con una versión de coco que se ha posicionado como uno de los favoritos- mientras que, el crumble de manzana, heredado de su abuela, es el vínculo más directo con sus orígenes y una de las recetas más especiales de la familia.Honesta, leal y creativa, esta joven tapatía cree profundamente en el poder de compartir una buena comida. 680 Bakery es su presente y también el primer paso hacia un sueño más grande: tener su propio local y seguir construyendo dulces historias alrededor de la mesa.Síguela en Instagram y TikTok: @680.bakery